El 7 de septiembre en Catalunya nos levantamos con una buena noticia: la Generalitat anunciaba una inversión en Tarragona de 4.700 millones de euros que supondría 40.000 puestos de trabajo (directos e indirectos), parques temáticos, hoteles, casinos... Vuelve a llover sobre mojado. Ya es la segunda vez que una gran inversión de estas características va a parar al mismo territorio. Ahora es el momento de que desde el Alt Empordà reivindiquemos lo que nos corresponde. Tenemos todos los elementos necesarios para que nuestra comarca sea considerada la Provenza catalana: un Museu Dalí, tres parques naturales, una de las bahías más bonitas del mundo, una reputación gastronómica de primer nivel, una BulliFoundation a punto de nacer, un patrimonio cultural envidiable. Este -junto con otros muchos elementos- es nuestro parque temático natural, y ahora es el momento de ponerlo en valor. Debemos convertirlo en un verdadero atractivo turístico y reclamar a las administraciones que las infraestructuras estén a la altura: el desdoblamiento de la N-2, la salida de Figueres Norte en la AP-7 y una buena red de telecomunicaciones son imprescindibles. Solo así el Empordà, con la creatividad de su gente y el trabajo conjunto de los empresarios y el apoyo de la Administración, podrá convertirse en el destino de excelencia turística de Catalunya. El Empordà ya es un buen destino, pero con la implicación de todos será un destino extraordinario.