El próximo curso se abre, en la Escuela Misericordia de Canet de Mar, un tercer grupo de Educación Infantil de P-3. En total: siete grupos repartidos entre las cuatro escuelas de primaria que existen. Para equipar esta nueva aula el Departament ha informado de que enviará mesas, sillas y una pizarra, pero no el lote didáctico correpondiente. Los niños, que apenas saben cómo coger un lápiz, no tendrán puzzles, ni juegos de encajes, ni didácticos para reforzar su aprendizaje. ¿Es más útil una pizarra que un juguete? ¿Por qué los niños el curso pasado recibieron ese lote y a nuestra escuela no llega? ¿Hay que sacar los juguetes de otras aulas para equipar esta, o deben ser las familias las encargadas de comprarlo? Es injusto el trato hacia estos alumnos y sus familias, y hacia la escuela, que deberá redistribuir lo que tiene para llenar esta clase. Si el Departament ha decidido abrir un nuevo grupo de P-3, sería lógico que el equipamiento de las aulas fuera equitativo. Confiamos en que haya sido un error que todavía esté a tiempo de ser corregido.