ÚLTIMA HORA La jueza imputa a Messi y a su padre por fraude fiscal y les cita a declarar el 17 de septiembre
Me llamo Jordi, pero también pueden llamarme Jorge. Soy castellanoparlante y vivo en Catalunya. No fui a la manifestación del 11 de septiembre ni colgué una 'senyera' de mi ventana. Pero soy independentista. Podría explicarles que jamás me persiguieron por ser castellanoparlante, que mi educación en mi lengua materna ha sido completa y a la par con el catalán. Pero no quiero perder más tiempo en explicar lo que no quieren entender: insultar a Catalunya es gratis y da votos. La sociedad civil catalana ha expresado pacíficamente su necesidad de separarse del resto del Estado. Ni concierto fiscal ni federalismo: separación. Es la hora de crecer y afrontar retos por nuestra cuenta. Durante siglos hemos demostrado que podemos superar las adversidades, que hemos estado siempre mirando al horizonte oteando nuevas oportunidades. Por eso, aunque sabemos que cuando proclamemos la independencia tendremos un sinfín de problemas, estamos deseando encararlos. Y todo desde una nueva sociedad donde el poder nacerá directamente del poder civil. Donde la participación ciudadana no será una entelequia sino una costumbre. Porque, para aquellos partidos políticos catalanes que no lo hayan comprendido, la independencia nacerá del poder civil. Por ello ni les pediremos permiso ni les reclamaremos saldos pendientes. No podemos perder tiempo en viejas querellas; les dejamos en sus trincheras y esperamos que algún día sepan cómo salir de ellas. Ya no por el bien de Catalunya, sino por el de los ciudadanos españoles que no creo que sepan muy bien quién les está dirigiendo. Si lo supieran, seguramente se vendrían con nosotros