En respuesta a la carta de Guillermo Heavey publicada ayer, en la que se hacía referencia a las obras en Montserrat, conviene aclarar que desde los aguaceros de junio del 2000 se han realizado mejoras en las instalaciones, orientadas a la seguridad y la atención de peregrinos y visitantes. En cuanto a las velas, si se llevan de casa se pueden dejar. Las obras de las plazas del santuario, promocionadas por el patronato de la montaña, tienen como objetivo consolidar la intervención que hizo a principios del siglo XX Puig i Cadafalch, que le ha dado su moderna fisonomía. La actividad económica de Montserrat permite hacer frente al día a día y a las actividades no lucrativas, como la escolanía, la biblioteca o las actividades del santuario. El convenio con el Ministerio de la Vivienda se enmarca en el programa del 1% cultural de conservación del patrimonio histórico. Tanto en la ejecución de las obras como en el resto de actividades lucrativas, Montserrat está al corriente del pago de sus impuestos.