Tras escuchar el discurso que pronunció el maestro Puyal cuando fue nombrado 'Catalá de l'any', se afianzó mi convicción, sostenida desde hace ya tiempo, de que tener al mejor de los comunicadores de nuestra casa, con diferencia, únicamente circunscrito al campo del deporte, es un lujo que este país no se puede permitir. Aunque soy un gran aficionado del Barça y disfruto mucho con sus retransmisiones, creo que personajes como él son de vital importancia en otras esferas mucho más amplias del ámbito cultural, periodístico y social, desde donde podría contribuir, con su ayuda y apoyo, a reorientar y resolver los problemas de la sociedad catalana, así como al desarrollo, credibilidad y reafirmación de nuestra identidad. El discurso fue sencillamente sublime; la manera en que se acordó de la gente que lo está pasando peor en esta crisis y la forma en que puso de manifiesto al presidente Mas que no está solo, que tiene un pueblo detrás que lo está apoyando, demuestran una sensibilidad digna de un auténtico 'crack', de un auténtico líder que necesitamos más que nunca en estos momentos.