Tradición, técnica, solidaridad y sabiduría son valores 'castellers', símbolo de la sociedad catalana. Se puede participar sea uno joven o viejo, bajo o alto, delgado o gordo. Como las sardinas bajo el agua o los estorninos en el cielo, la unión hace la fuerza, y la belleza. Lo más bonito de esta tradición ha sido el empuje de cada generación para hacer historia y crecer año tras año. Pero la ciencia también ha tenido su papel, ya sea en aras de una mayor eficiencia de la fuerza humana o de la seguridad de los participantes. Hay otra parte a la que yo llamo magia: los 'castellers' se unen; cientos de personas construyen una torre humana magnífica y delirante. Y esa magia va rompiendo fronteras. Podría ser que este amor creciente esté impulsado por la situación política y sentimental del momento. Porque el orgullo catalán se encuentra en cada faja, gralla y vello de punta.
Si quiere debatir sobre este tema, escríbanos a cartalector@elperiodico.com