Camino hacia el trabajo. Un olor a pan recién cocido me acompaña durante un tramo. Una hilera de niños agarrados a una cuerda me adelanta. Los veo pasar con sus pequeñas batas de colores y pienso que estos serán los próximos ciudadanos de Badalona. Niños y niñas a los que su infancia todavía los mantiene lejos de rencores, envidias y poderes, que no saben que hay personas que están trabajando para que no tengan las mismas posibilidades educativas. Personas que están construyendo una educación económica y competitiva dirigida a recortar el derecho a una educación pública para todos, y así eliminar su construcción como causa social. La integridad de nuestra democracia necesita ciudadanos ilustrados, personas preparadas para el diálogo, para el respeto a los argumentos y abiertas a posturas propias y ajenas, donde la formación y el conocimiento sean un bien público y las nociones de igualdad, emancipación y democracia no sean reemplazadas por discursos económicos, autonomías financieras, mercados laborales... Por eso, desde la izquierda debemos combatir con empuje este duro neoliberalismo desigual en el que el Gobierno nos quiere sumergir. Debemos trabajar por la permanencia de la educación pública como el sistema educativo que garantiza el derecho de la educación de todos y todas, que cubre las necesidades de plazas escolares con eficacia y calidad para que todos puedan recibir el máximo de oportunidades en su aprendizaje y en su desarrollo personal y profesional.
Si quiere debatir sobre este tema, escríbanos a cartalector@elperiodico.com