Estamos muy cansados de que todavía hoy determinadas entidades, sectores sociales y medios de comunicación consideren a todas las personas mayores como un sector necesitado de atenciones sociales. En general, tienen una vida activa y productiva, son ciudadanos de pleno derecho que prestan servicios de voluntariado de todo tipo, viven con gozo y disfrutan de su largo tiempo de jubilación. ¿En qué somos diferentes de un ciudadano cualquiera? Esta imagen reduccionista nos hace mucho daño, porque nos discrimina; nos presenta de una forma injusta y errónea y nos impide la participación activa y productiva en la sociedad. En resumen, nos niega la normalidad. Gracias a tener tiempo libre, muchas personas de edad (en Catalunya, 278.965) somos voluntarios activos y nos sentimos solidarios y comprometidos con nuestra sociedad. Constituimos una reserva de capital social muy valioso: tenemos experiencia de vida, conocimientos y formación profesional diversa, y estamos dispuestos a colaborar y prestar los servicios que se nos pidan. Si todos los cuidadores de nietos y los voluntarios mayores no actuáramos un día, paralizaríamos el país. Afortunadamente, hay muchos que lo han entendido muy bien; entre ellos, el anterior Govern, que creó la Oficina de la Gent Gran Activa, fortalecida por el actual ejecutivo. La Federació d¿Associacions de Gent Gran de Catalunya (FATEC) lleva años luchando para acabar con esta visión deformada y espera que esta carta abierta ayude seriamente a romper esta mala imagen de las personas mayores.