Me gustó el artículo de Emma Riverola del 27 de septiembre, titulado El ilusionista. La actual euforia nos tapa los ojos y hablamos poco de dificultades y de engaños. Iríamos mejor si algunas transferencias se hicieran hacia arriba, hacia Europa, y si esta tuviera un sistema financiero, bancario y fiscal unificado. Sus actuales Estados podrían (yo diría que deberían) transferir a Europa los sistemas de defensa y toda la política exterior. Sería más lógico, mucho más económico y más coherente, y aumentaría la integración.Si el sistema de universidades e investigación fuera llevado desde Europa, seguramente tendríamos menos recortes en los presupuestos y una mejor implantación del plan Bolonia. Y no hablemos ya del medio ambiente. No dejamos de ver cacicadas de nuestros gobiernos que si no acaban mal es gracias a la intervención de los organismos europeos. Claro que hay muchos aspectos que se gestionan mejor a nivel local, pero los hay que se administrarían mejor por parte de Europa si los ciudadanos creyéramos de verdad en el proyecto europeo. Me siento catalán y europeo y deseo la unión social y política de Europa. Una unión no basada en el dinero, sino en la solidaridad; una unión no excluyente y basada en el respeto a la diversidad cultural; basada en el diálogo, en el Estado del bienestar y en el respeto a los derechos humanos. Esto es algo que hay que analizar bien cuando pensamos en la independencia. ¿Queremos cargarnos de competencias cuando lo que haría falta es vaciar España y llevar muchas de ellas a Europa? ¿Queremos abrir embajadas en todo el mundo o poder cerrar las europeas? ¿Habrá menos corrupción si lo gestionamos todo desde casa? ¿Hemos olvidado el caso Millet y la trama de la ITV?
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