Decimos que una persona tiene una discapacidad cuando no es capaz de hacer algo o tiene dificultades para llevarla a cabo. Los entornos han cambiado mucho y las capacidades requeridas, también. Por ello, personas a las que antes se consideraba discapacitadas, ahora no lo son. Y al contrario: a personas que antes no tenían nada, ahora se les coloca una etiqueta. Por ejemplo, no hace tanto ser zurdo era considerado una discapacidad, y en cambio no se había clasificado como tal el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Los zurdos dejaron de ser considerados discapacitados cuando pudieron usar utensilios adaptados, entre otros motivos. De los afectados de TDAH hay que decir que la disminución de horas de juego en entornos naturales no les ayuda, el exceso de información los dispersa y el aumento de la jornada escolar y el alargamiento de la escolaridad los cansa. Así pues, los zurdos dejaron de ser discapacitados, pero las personas que tienen dificultad para estar atentas lo tienen peor que antes.
Si quiere debatir sobre este tema, escríbanos a cartalector@elperiodico.com