ÚLTIMA HORA Nadal derrota a Berdych (6-2, 6-4) y jugará la final de Roma
Este verano del 2012 no lo recordaremos solo por la crisis, sino también por el cambio de rumbo que tomó España: un rumbo político, social y cultural más árido, más pobre y más retrógrado, que deja atrás años de avances y de apertura de nuestro país. Viviendo en Italia me he sentido orgullosa de poder reivindicar las mejoras, en todos los niveles, que se producían en mi país. Las noticias que nos llegaban a través de la prensa y de la televisión reflejaban un país moderno, avanzado y con ganas de ir adelante. La reforma del aborto no es otra cosa que la ambición de un señor que quiere llegar a palacio, olvidándose de las mujeres (y sobre todo de los niños) y de las familias que cargan con el dolor y el sufrimiento. El señor Gallardón se ha olvidado de que estamos en el 2012 y que España ya no es la de 1936. Ha olvidado que tiene que contar con la sociedad y que cualquier tipo de reforma de este tipo hay que consultarla con el pueblo, como sucede en las democracias sanas. Reflexione, señor Gallardón.