Tengo 41 años, padezco esclerosis múltiple desde hace 15 y he estado tomando diferentes medicaciones para ralentizar el avance de la enfermedad, ya que todavía no existe un tratamiento para su cura definitiva. Esto fue así hasta diciembre del año pasado, ya que entonces tendría que haber empezado una nueva mediación que no ha llegado hasta el lunes 25 de junio. En total, medio año a la espera de un nuevo tratamiento que me permita seguir frenando el avance de la enfermedad. Mientras, he estado sin tomar nada, por lo que mi salud ha ido empeorando cada día: tuve un brote muy fuerte (un brote en seis meses, cuando en 13 años solo había tenido dos) y mi movilidad se ha reducido hasta el punto de que casi no puedo desplazarme. Por mucho que se esfuercen los gobernantes de la Generalitat para hacer creer que sus recortes no afectan a la sanidad pública, queda claro que no es así. En el Hospital de Vall d'Hebron de Barcelona me dicen que tengo todos los trámites arreglados, pero que no tienen el dinero para comprar el tratamiento y que la empresa farmacéutica no les sirve. Me indigna leer que dinero público se destina a bancos mientras enfermos como yo y otros muchos esperamos medicaciones que nos ayudan a mantener nuestra calidad de vida. ¿Se ha planteado el gobierno el coste que va a suponer el empeoramiento del estado de los enfermos que sufren estas enfermedades o similares?