Dicen que Tàpies fue un vanguardista, un innovador. Para mí, sus cuadros han estado siempre presentes, desde pequeña los he visto y siempre me han atraído e intrigado. Y con el tiempo he aprendido -espero- a entender la espiritualidad que condensan. Lo que él defendía: "Todo tiene su alma, incluso los platos y ollas donde Santa Teresa encontraba a Dios". Qué visión tan profunda y tan estimulante. Gracias. Pintaba cruces en todas partes; nuestra tierra está llena de ellas: en el cruce de caminos, en la cima de los edificios y en nuestra vida. Y añadía que la cruz también es la T de Teresa, su mujer. Ha demostrado fidelidad a la familia hasta el último momento, también fidelidad a Cataluña, y en el trabajo. Con 88 años no renegaba de nada. Gracias. Todo un ejemplo para gestionar la crisis que nos quiere ahogar pero que no lo conseguirá si seguimos ejemplos como los de los genios: fidelidad, trabajo, espiritualidad. Una vez más: ¡gracias, maestro!