Hace unos meses se publicaron informaciones sobre las quejas de Brasil por el trato dado a sus ciudadanos en España. Pedían reciprocidad ya que, según ellos, el trato a los ciudadanos españoles en Brasil era excelente... Mi caso lo desmiente. Me casé en España con mi mujer, brasileña, en el 2009. Tres días despues de la boda ella ya tenía su NIE provisional y dos meses después, el original. Pudo canjear su carnet de conducir, buscar un empleo y abrir una cuenta corriente. Empujados por la crisis, en abril del 2012 decidimos pedir un visado permanente para mí en el consulado de Barcelona y emigrar a Brasil. Primera sorpresa: este visado cuesta 200 euros y tarda de 3 a 4 meses. Tuve que viajar a Brasil como turista, con un certificado de casamiento y una carta de invitación de mi mujer y enseñar en la aduana el dinero que llevaba. Tres meses después de pedir el visado recibimos el esperado e-mail pero no para recogerlo ¡sino para pedirme todos los documentos de nuevo! Al parecer hicieron una huelga y los perdieron. Volvimos a mandar los documentos el 13 de agosto y, pese a las promesas de máxima urgencia, no llegaron a Brasilia hasta el 10 de septiembre. A causa de otra huelga, esta vez de la Policía Federal de Brasil, no he podido pedir mis otros tres meses de turista, así que estoy en Brasil como ilegal. Esa es la reciprocidad de Brasil. Mi familia y yo estamos pasando un auténtico infierno ante la pasividad e indiferencia del consulado de Brasil en Barcelona. Yo también quiero reciprocidad. Con la misma que tuvo mi mujer en mi país sería suficiente.