Estoy operada del corazón y soy portadora de un triple baipás y una válvula metálica, con lo que una infección es peligrosa para mí. En septiembre del 2011 ingresé en el hospital por una infección de riñón y se supo que estaba necrosado, con lo que era necesario extirparlo. Durante mi ingreso no se pudo efectuar la operación por falta de quirófanos, y pasado un mes los médicos decidieron mandarme a casa para que me recuperara. En abril de 2012 me hicieron el preoperatorio y se vio que me faltaba hierro, que me suministraron durante otro mes dada su importancia cara a la operación. Ya estamos en septiembre y todavía no se me ha requerido para la operación, con lo que ya hace un año de la decisión de los médicos de operarme, médicos que en todo momento se han portado extraordinariamente conmigo y han mostrado su impotencia ante esta situación que ellos también padecen y con los que me solidarizo. Debido a los dolores musculares que me provocan las estatinas, el médico me recetó cuatro pastillas diarias de omega-3, lo que supone un bote de 100 pastillas cada 25 días. Estas pastillas ya no se suministran a través de la Seguridad Social y cada bote cuesta unos 70 euros. Están poniendo en peligro mi vida y la de miles de pacientes que se encuentran en la misma situación: cierre de quirófanos, retraso de las operaciones y retirada de medicamentos del sistema sanitario. Estar enfermo no es algo que hayamos decidido libremente, por lo que pido que dejen de jugar con nuestra salud.