En un clima de crisis económica donde todas las noticias hacen referencia a la falta de dinero, llama la atención la del rescate por parte del gobierno español de Bankia. Serán 7.000 millones de euros del erario que se inyectarán en esta entidad privada, unos millones que el estado no tiene y que lo acerca más al tan temido rescate europeo. Se toman todo tipo de medidas para conseguir fondos, recortando en pilares básicos del estado de bienestar como salud y educación, mientras que por otro lado se envía este dinero a una banca que es la principal culpable de esta crisis económica y que no lo utilizará en absoluto para reactivar los préstamos y la actividad económica, sino para sanearse. No hace falta ser muy inteligente para pensar en el bien que estos 7.000 millones de euros harían, por ejemplo, en los hospitales y colegios estatales. Pero está claro que la prioridad es otra. Eso sí, el presidente de Bankia, Rodrigo Rato, se va con la cabeza bien alta "para que no se vincule el rescate con su afiliación al PP", después de no haber sabido redirigir el rumbo de su recién fusionado banco y cobrando más de un millón y medio de euros (públicos, por cierto). El resto de los mortales, cuando dimitimos de un puesto de trabajo, no recibimos nada. En fin, tendremos que hacer caso al Gobierno y seguir apretándonos el cinturón, que ahora ya sabemos qué se hace con el dinero de los recortes y de los impuestos que recaudan.