En un Estado en crisis deberíamos dejar los eufemismos y llamar a las cosas por su nombre, sobre todo los políticos. Y 'prisión permanente revisable', como dice el señor Ruiz Gallardón, es un eufemismo. Señor ministro de Justicia, le recuerdo que el fin primordial de las penas privativas de libertad, además de castigar, es la reinserción social y la reeducación. ¿Está seguro de que la cadena perpetua no vulnera el artículo primero de la Ley Orgánica General Penitenciaria? Es cierto que existen delitos aberrantes, pero no voy a hacer populismo de ello, esa es su técnica. Desgraciadamente aún no existe el antídoto para ellos. La deducción a mayores penas o castigos, menos delitos cometidos y menos delincuentes es evidentemente errónea. Insiste usted en que la prisión permanente revisable no vulnera los principios de la Constitución, que en su artículo 15 establece que no se puede someter a una persona a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. ¿Es que la cadena perpetua no es un trato inhumano? Usted es el primero que vulnera la norma jurídica suprema de este país. ¿Así responde a la realidad del siglo XXI? ¿Anclado en el XV? Todo acto delictivo es castigado porque supone una infracción del Derecho penal; una acción u omisión tipificada y penada por la ley. Lo sabe porque vive en un Estado democrático y de derecho. Es necesario modificar el Código penal; es más, deberían obligarse a reformarlo. Pero si se basan en la simple demagogia, será mejor que lo dejen como está. No soy populista, creo en la pena privativa de libertad para quien haya cometido una acción antijurídica. Abogo por la justicia y porque se culpe por lo cometido. Pero tengo la obligación de decir, porque así lo siento, que creo en la reinserción social y la reeducación del reo.