El caso de Amanda Todd, adolescente canadiense que se ha quitado la vida tras sufrir dos años de acoso por internet, no es un hecho inédito ni aislado. Pero parece que deben producirse estos casos para que se conozcan otros abusos en la red y la mala gestión que se hace de ellos. Explota la noticia y observamos que la justicia no es capaz de definir leyes que sancionen de forma ecuánime el mal uso de internet (véase el caso del 'ciberpederasta' malagueño, detenido y puesto en libertad con cargos). Y dos días después aparece una campaña televisiva protagonizada por jugadores de la selección española de fútbol con el objetivo de paliar el problema. No dudo de que tenga efecto a corto plazo y los padres empiecen a vigilar cómo utilizan internet sus hijos, pero pasado un tiempo volverán a descuidarlos. La solución no está solo en concienciar a la ciudadanía, sino en sentencias justas que condenen a estos 'ciberacosadores'.
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