Entro en la librería de la Generalitat situada en el espectacular edificio de Santa Caterina de Girona e inaugurada hace solo un par de años, y veo que está a punto de cerrar. Me dicen que la Generalitat está cerrando todas sus librerías, incluida la de los soportales del Palau Moja de la Rambla barcelonesa. Parece mentira que los recortes presupuestarios incluyan elementos tan sumamente esenciales de la oferta cultural catalana. Ventas aparte, las librerías han actuado como vitrinas de la cultura impresa del país. La de Girona compartía el espacio, además, con la Oficina de Turismo. Y si no generaban beneficios, como mínimo cubrían parte de su coste. Si el Gobierno creyera realmente en la lengua y la cultura catalanas, ¿no encontraría la manera de promocionar más sus/nuestras librerías, en vez de cerrarlas?
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