Los empresarios de este país se muestran muy satisfechos tras la reforma laboral aprobada por el PP y presentada como solución insuficiente pero 'necesaria' para superar la crisis. Pero, o no se enteran de nada o no quieren ver de qué va la película de esta crisis. Y así, el 'happy end' al que aspiran con esta reforma se va a convertir en un final inesperado, ya que el guion de la trama va a llevarse por delante también su bienestar. El antagonista de esta película no es el trabajador, pero tampoco el empresario que contribuye de verdad a la economía real con su empresa y el esfuerzo conjunto con sus empleados. Esta es la base de la economía auténtica, la que produce bienes y servicios, crea empleo y genera consumo. El antagonista de este film de terror es otro, el especulador oculto tras los mercados, autoproclamado como empresario de una economía superpuesta y virtual; un falso empresario que suplanta al tradicional y destruye la actividad económica real mientras sigue enriqueciéndose. Para salir de esta crisis es necesario que el empresario auténtico entre en acción, se erija en protagonista y cambie el guion, exigiendo la aplicación de una política económica anclada en la realidad al servicio de todos: empresarios y trabajadores. Los políticos, o han sucumbido, o están secuestrados o se complacen con la situación, y ya no oyen el clamor popular. Pero creo que escucharán la voz del empresario si tienen determinación para escribir un final diferente y feliz para esta película. Les va en ello también su prosperidad.