A principios de octubre, Barcelona estrenó la criticada por unos y alabada por otros nueva red de bus. Tengo que reconocer que, al principio, no tenía muchas esperanzas de que el cambio fuera útil y el servicio se transformara en sencillo y rápido, tal como prometían el Ayuntamiento de Barcelona y TMB, pero hoy por hoy tengo que decir que la experiencia durante estas tres semanas ha sido bastante positiva. Soy usuaria habitual de la nueva línea H6 y, aunque las huelgas de autobús han sido constantes durante todo el mes, he notado una mejora en la afluencia de paso de los autobuses de la línea y más agilidad a la hora de llegar a mi destino gracias al carril especial que se ha instalado en la Diagonal. Además, durante los primeros días, cuando todo el mundo estaba perdido, había informadores aclarando las posibles dudas en todas las paradas, lo que se agradece mucho ya que la información colgada en las marquesinas es bastante confusa. En resumen: por fin una buena idea para mejorar nuestra ciudad.
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