Cuando España bordea los 5.700.000 de parados, tal vez haya que preguntarse si el plan Bolonia contribuye a reducir el paro. Este plan surgió como un avance educativo que permitía al estudiante trabajar y/o estudiar en otros países del EEES (Espacio Europeo de Educación Superior), gracias a su sistema de créditos. Pero a la hora de la verdad, esos créditos incluyen tanto el trabajo en el centro como el trabajo en casa, así que suponen un seguimiento continuo y unos horarios casi imposibles de compaginar con un trabajo. Eso sí, hay que pagar la matrícula (incluso la parte de créditos que el estudiante debe hacer en casa) con un dinero que cuesta obtener y que además aumenta cada año en más de 850 euros (incluso en las universidades públicas). Ahora sí que pueden llamarnos 'ni-ni', porque ni nos dejan trabajar ni nos dejan estudiar.
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