Señor Rosell: se ha de ser muy ingenuo, por no decir inocentón, para esperar jugar en la Liga española si Catalunya es independiente. España se opondría terminantemente (despues del divorcio no esperemos besos y abrazos y aquí no ha pasado nada). Y la comparación Barça-Mónaco es desafortunada. La participación del Mónaco en la liga francesa (ahora en segunda division) existe prácticamente desde que se inició la competición oficial en Francia (antes de la creación del Mercado Común en 1950), y la situación hipotética del Barça se produciría en un contexto diferente. Es decir, no hay precedentes. Y siguiendo con la política ficción, esto podría incluso beneficiar al Barça: dejaría de preocuparnos la construcción de un nuevo estadio, como parece que esta estudiando parte de la actual junta, para jugar contra el 'Hospi', el Badalona o el Sabadell, pongamos por caso. Conclusión: como siempre, mezclando política y fútbol. Creo que un presidente, y más el de la primera entidad deportiva del país, debería abstenerse de hacer ciertos comentarios, que provocan, no solo en Catalunya, rechazo a todo lo que huele a catalán.