Las personas que conocemos la historia de la natación sincronizada sabemos que el nivel que ha alcanzado este deporte en nuestro país se debe a Anna Tarrés. Sabemos lo que ha costado llegar hasta aquí, cuántos esfuerzos y cuántas horas de trabajo dedicados a la investigación de la técnica y del conocimiento para alcanzar la excelencia. Anna ha liderado la selección nacional de manera decidida, ha marcado retos muy ambiciosos y ha tenido claros los caminos para llegar. Ha hecho un trabajo inteligente, exigente, creativo, innovador... Ha integrado muchas fuentes de inspiración en los movimientos y en las expresiones de la danza y de la música, ha buscado asesoramiento, ha estado abierta a todo tipo de opiniones y aportaciones dentro y fuera del entorno de la sincro. Su contribución a este deporte ha trascendido hasta el reconocimiento internacional. Y los resultados ya los conocéis: coreografías innovadoras y cuidadas en todos los detalles donde música, movimientos y vestuario se integran y se sincronizan para transmitir fuerza y emoción. Gracias, Anna, por hacernos disfrutar tanto con este deporte. Tanto esfuerzo no puede caer en un pozo (o en una piscina) sin fondo