Los precios actuales de los combustibles de automoción son un robo y una estafa para los bolsillos de los ciudadanos en época de crisis. Cuando se aprobó la nueva norma sobre los precios de combustibles e hidrocarburos, el Gobierno decretó los precios mínimos para normalizar la oferta y la demanda. Actualmente, los precios son de escándalo y no paran de subir. En medio de este panorama, hay una pequeña cantidad de cooperativas o empresas privadas que ofrecen combustible casi 20 céntimos más barato que las grandes empresas petroleras. El Gobierno sabe que los precios de los combustibles influyen bastante a la hora de calcular la variación del IPC. ¿Por qué permite que las grandes petroleras ofrezcan combustibles a precios abusivos que luego afectan al IPC, mientras un grupo reducido de empresas privadas lo vende a precios más bajos, lo que es más beneficioso a la hora de reducir ese IPC? Al Gobierno le sale más rentable permitir precios altos para recaudar más de los impuestos y permitir que las grandes petroleras se enriquezcan.