Soy madre de una niña de un año y, por tanto, conozco la situación de estar embarazada. He tenido la suerte de que mi embarazo fue muy bueno, porque me permitió hacer una vida normal, a diferencia de otras mujeres, que lo pasan mal, sobre todo los primeros tres meses; incluso necesitan reposo absoluto. Coincido con mujeres en estado, tanto por mi trabajo como por amistad, y es una vergüenza que, por el simple hecho de estar en una situación que es natural para una mujer, encontrándose bien, haciendo vida y hasta haciendo viajes, estén de baja laboral. Ahora tenemos la suerte de que las mujeres embarazadas estamos muy protegidas por la ley, podemos pensar que nuestras futuras hijas, cuando vayan a ser mamás podrán también disfrutar de los mismos derechos que nosotras, si así es necesario, no porque sí. No hay que abusar de esos derechos, no hagamos de la ley una trampa para aprovecharnos de nuestra circunstancia, porque podemos perderlos. Converso a veces con mujeres que, en el momento de quedarse embarazadas, se dirigen a su médico de cabecera y les cuentan que no se encuentran bien (aunque no sea verdad) y reciben la baja. También es verdad que hay trabajos y trabajos, algunos de los cuales no aconsejan que los hagan señoras en dicha situación. Pero me opongo que ciertas mujeres cogen la baja desde que saben que dentro de nueve meses darán a luz. Aunque algunas de ellas sean amigas mías, no estoy de acuerdo con lo que hacen. Soy consciente de lo que ha costado llegar a estos derechos y cuántas personas han sacrificado su vida para poder permitírnoslos, pero hacer del embarazo una enfermedad no está bien. Cada una debe apelar a su conciencia para darse cuenta de lo que está mal y de las consecuencias que puede traer para todas.