He leído con esperanza la noticia de la creación de un nuevo partido verde, Equo, con López Uralde, antiguo líder de Greenpeace, a la cabeza. La alegría se ha ensombrecido rápidamente al saber que tal vez se alíe con Iniciativa per Catalunya, que durante los últimos años ha estado apoyando la política del cemento activamente (a veces enfrentándose a toda la oposición, como en la tala de 300 encinas centenarias de Collserola para hacer una montaña rusa). Este partido ha apoyado en silencio el túnel de Bracons, ha impulsado las talas multiplicadas de árboles en Barcelona para ampliar la línea 9, preservando los párkings, que son la principal prioridad de estos políticos (plaza Joaquim Folguera y Sanllehy, calle de Sants, Mitre, ¿), la reforma de los mercados para hacer más párkings y desnaturalizar esos mercados tradicionales instalando supermercados, la proyectada reforma de la Diagonal (que implicaba la tala de más de mil árboles, plátanos, acacias y palmeras), el frenesí inmobiliario que, a pesar de la crisis, sigue permitiendo destruir la fisonomía histórica de la ciudad para construir más pisos, aun sabiendo que Barcelona tiene 44.000 pisos vacíos, la construcción desmedida en la costa y la destrucción de parajes naturales para instalar circuitos de 'karting¿. Podríamos resumir su actividad como política del cemento y del párking, en pleno cambio climático y sabiendo que Barcelona ya está muy por debajo del índice de verde por habitante que recomienda la OMS para la salud de los ciudadanos.