La codicia humana está alcanzando niveles de desesperación. Con el invento de los partidos políticos se abrió el portón a gente sin preparación humana, técnica, profesional ni política. Se abrió también el acceso a las fuentes de dinero y se puso en marcha el gran circo de las influencias y las vanidades. Todo este bullicio de lisonjas va hundiendo al político de pega en un pozo de codicia y ambición que le conduce al paroxismo de la corrupción y la adulación. El dinero se convierte en una necesidad ciega que provoca el hundimiento personal más vergonzoso. Eso sí, todos coinciden en no devolver nunca lo malversado. Se autoconvencen de que lo que hacen no está mal y de que si no lo hacen ellos, lo harán otros. El cuadro es sangrante: individuos sin preparación se ven encumbrados a puestos donde se manipulan decisiones sobre la vida de los demás. Si para ocupar una plaza de enterrador hay que pasar unas pruebas, no sería un disparate exigir al que pretende acceder a un cargo público una preparación. Para impedir la corrupción, habría que poner al frente de los ministerios a personas con la mejor formación profesional y humana. Podrían crearse equipos de personas preparadas que, sin afinidades políticas, fiscalizaran la gestión de los políticos. Estos equipos, independientes, solo rendirían resultados de su gestión al Parlamento, de forma pública y con una periodicidad obligatoria. Asusta pensar cuánto dinero se ahorraría el contribuyente. Eso sí, en detrimento del codicioso desesperado.
Si quiere debatir sobre este tema, escríbanos a cartalector@elperiodico.com o a nuestra cuenta de Twitter @EPentretodos
Envía una Carta al Director, opina sobre la actualidad y haznos llegar testimonios y denuncias
Envía tus sugerencias sobre EL PERIÓDICO y propuestas de temas que te gustaría que el diario tratase
POLÍTICA - Marta Roure (Arenys de Mar)
EUROPA - Marc Holanda (Barcelona)
CONFLICTO LINGÜÍSTICO - Joan Pallarés (Alcampell, Huesca)
DESIGUALDADES - Daniela Leal Ariza (Sant Pere de Ribes)
INTERNACIONAL - Marta Castillo Sánchez (Cerdanyola del Vallès)