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CONFLICTO EN ÁFRICA

Intereses de la guerra en Malí

Lunes, 14 de enero del 2013 Julio Tapia Yagües (Benalmádena - Málaga)

Lo que ha provocado el actual conflicto en Malí es la gran bolsa de petróleo y gas de su zona norte. Soy cooperante en ese país desde el 2008 y algo conozco de este asunto. La negativa a pagar un céntimo a los tuareg, legítimos propietarios de los recursos allí encontrados, es lo que motivó que la oligarquía maliense, alentada por petroleras americanas (y europeas al acecho) forzara un golpe de Estado en marzo del 2012 que derrocó al presidente legítimo del país, que ya negociaba con los tuareg. De hecho, la prensa publicó en diciembre de 2011 que EEUU había desplegado destacamentos militares en la zona. Así matan dos pájaros de un tiro: comercio de armamento más explotación del crudo. A las dictaduras en Latinoamérica han seguido otras intervenciones militares (Irak, Afganistán, Libia, ahora Malí) donde a los suculentos dividendos del comercio de armas se une el control de las grandes reservas de hidrocarburos. Esta guerra se podría haber evitado de haberse respetado la negociación con los tuareg, pero es más rentable cortar el proceso para fomentar la rebelión independentista tuareg. Ahora se presentan los aliados como los liberadores del demonio fundamentalista, cuando son generadores y directores en la sombra de este ataque a la dignidad de las personas. Decenas de miles de familias malienses han sido desplazadas por la guerra hacia el sur y están pasando calamidades, con cientos de niños muriendo cada semana a causa de la malnutrición que generó la sequía de tres años que ha finalizado este verano, y que ha agravado esta guerra neocolonial.

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