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TRANSPORTE PÚBLICO

El metro de Barcelona bate su récord histórico de viajeros

El subterráneo superó el año pasado por primera vez los 390 millones de validaciones

El servicio de autobús registró en el 2017 sus mejores números en los últimos 10 años

Carlos Márquez Daniel

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Estación de metro de La Sagrera, una de las más concurridas de toda la red.  / JOAN CORTADELLAS

El 2017 será un buen año para el metro. El mejor de su historia. Las cifras oficiales todavía no están cerradas, pero las estimaciones de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) permiten avanzar que se alcanzarán los 390 millones de validaciones entre enero y diciembre, el mejor registro de todos los tiempos. Se superará de manera holgada el anterior techo, conseguido en el 2011, con 388,979 millones de viajes. También el bus despedirá el año con buenos números, los mejores de la última década. Pero ojo, no por ello tenemos menos coches circulando por la calle

En los 11 primeros meses del presente ejercicio ya se acumulan 359,599 millones de usos del subterráneo. Estamos a 29,377 millones de romper la barrera. Con los datos recogidos en las primeras semanas de diciembre, y realizando una extrapolación para los días finales, TMB se aventura a confirmar que se pulverizarán todas las marcas anteriores. La empresa espera cerrar el año con 390,22 millones de validaciones en el metro (no confundir con viajeros, puesto que una misma persona puede realizar varios deslazamientos), lo que supondrá un incremento del 2,3% respecto al año anterior, un total de 8,7 millones de viajes más. Si el ritmo de crecimiento se mantiene y la economía no da un susto, y a pesar de que no hay previstas grandes ampliaciones del subterráneo más allá de la L-10 a los barrios de la Marina, el metro podría alcanzar los 400 millones de usos en el próximo lustro.

Sant Jordi campeón

Hay algo en todo esto que sí es indiscutible. El pasado marzo fue el mes con más usuarios de toda la historia, con 36,921 millones de viajes, 600.000 más que el anterior techo, de mayo del 2011. Solo en estas dos ocasiones se ha logrado superar los 36 millones de usos del metro. ¿La explicación? En marzo hubo 23 días laborables, cuatro fines de semana enteros y la Semana Santa se celebró del 9 al 16 de abril. Este no ha sido el único récord del año. El 23 de abril, día de Sant Jordi, se batieron todas las marcas en días festivos, con un millón de validaciones entre las cinco de la mañana y la medianoche. La anterior plusmarca estaba en manos de la Diada del 2015, con 979.000 validaciones.

El crecimiento del metro puede tener una triple explicación. La primera, la recuperación económica que ha permitido reducir la tasa de paro hasta el 11,6% (dato del tercer trimestre de la encuesta de población activa). La capital catalana está en sus mejores registros laborales desde aquel desastroso 2008. En el 2012 y en el 2015 se llegaron a registrar tasas del 18,7%. Otro argumento para justificar el crecimiento del subterráneo podría ser el medio ambiente. Hay más bicis y más gente andando, ergo, un mayor compromiso para salvar al planeta de las emisiones contaminantes. Este dato, sin embargo, tiene su parte mala, ya que en los últimos recuentos municipales, la movilidad en vehículo privado también ha crecido.

Una red que crece

La última justificación tiene que ver con la expansión de la red de metro. Es quizás la razón de más peso, pues a mayor oferta, mayor demanda. La L-9 se estrenó en el 2009, y su último tramo, de Zona Universitària hasta el aeropuerto de El Prat, se puso en funcionamiento a principios del 2016. Con todo, a día de hoy, la red dispone de una longitud de 119 kilómetros (33 más que en el 2007) y 150 trenes en hora punta. En el horizonte, la apertura de la L-10 hasta los barrios de la Marina (están en ello) y proyectos que solo están en el mundo de las ideas, como la llegada del metro a Esplugues y Badalona.

Las cifras del bus también son buenas pero el año no va camino de cerrar en números de récord, ni mucho menos. Se registrarán los mejores números de los últimos 10 años, lo que viene a confirmar el buen recibimiento y el impacto que ha tenido la nueva red de bus, que empezó a desplegarse en septiembre del 2012. Desde entonces, el servicio ha incrementado en 14 millones el número de validaciones, una subida del 7,6%. El año se cerrará, si se mantiene la tendencia del último lustro, en unos 197 millones de viajes -siete más que el año anterior-, el mejor registro desde el 2007 pero lejos del podio (en los últimos 20 años se ha rebasado en cuatro ocasiones la frontera de los 200 millones de validaciones). Respecto al 2016, el bus habrá crecido un 3,6% y un total de 6,9 millones de viajes. 

El asfalto es lento

A día de hoy, la red de bus dispone ya de 20 de las 28 líneas previstas en la malla ortogonal, cuyos buses tienen una frecuencia de paso de entre cuatro y siete minutos. Cuando estén todas en marcha, Barcelona dispondrá de otras 43 líneas convencionales y 27 de proximidad (bus de barri). Unos 900 vehículos de TMB se encargarán de transportar todo el pasaje. El principal obstáculo del bus respecto del metro es la velocidad comercial. Mientras bajo tierra se avanza a 28,6 kilómetros por hora de media, sobre el asfalto el transporte público apenas alcanza los 12 km/h. Para Ricard Riol, presidente de la asociación Promoción del Transporte Público (PTP), la clave está en una red de carriles bus "que respete la anchura mínima recomendable de 320 centímetros. "No puedes imaginar un reparto de los usos de la vía pública sin tener en cuenta el espacio que un bus necesita". 

Los resultados de bus y metro también supondrán un récord histórico para el operador TMB, cuyas redes habrán ganado en el 2017 unos 15,6 millones de validaciones. Mercedes Vidal, concejala de Movilidad y presidenta de la compañía, valora de manera "muy positiva" estas cifras, que confirman, a su modo de ver, la "necesidad de que las administraciones se comprometan con el transporte público".

Falta infraestructura

La concejala de Movilidad, consciente de que el uso del vehículo privado no solo no baja sino que se incrementa, insta a trabajar por el cambio modal, el cual llegará, a su modo de ver, por una doble vía: "Mejoras en el servicio y restricciones al coche". Para ello, hará falta inversión. Y eso es algo en lo que coinciden tanto Vidal como Riol. El presidente de la PTP advierte de que ciertas líneas están muy cerca de la saturación en determinadas horas del día. "Para solucionarlo -receta- es necesario invertir en una mejor infraestructuras que permita, entre otras cosas, colocar más trenes en los momentos de mayor demanda". Vidal recuerda que la restricción de los vehículos más contaminantes ya será un fijo diario en el núcleo urbano. Para entonces, advierte, la ciudad deberá tener desplegada toda la red ortogonal de bus. También sería deseable, apunta, tener encarrilada la unión del tranvía por la Diagonal y mejoras en el subterráneo que permitan dar cobertura a la creciente demanda. 

Temas: Autobuses Metro

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