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RENOVACIÓN DEL SALÓN

Nace 'La ciutat dels somnis', muere el Festival de la Infància

El salón se distancia del modelo de pequeño parque de atracciones para tratar de abrazar la formación y el civismo

Toni Sust / Barcelona

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Niños en el ‘quiosco’ de EL PERIÓDICO en La Ciutat dels Somnis. / FERRAN NADEU

Más corto, cuatro días en lugar de nueve; más barato, de 12 a 6 euros la entrada, y más instructivo, o concienciado, o como quieran llamarlo. Así es el nuevo Festival de la Infància, que ya no es tal, sino La ciutat dels somnis. La nueva fiesta barcelonesa para los niños ha renacido este martes con una nueva cara. Se parece menos a un pequeño parque de atracciones, ese aire que tenía antes, y hay mucho taller y empeño cívico.

La alcaldesa, Ada Colau, ha participado en la inauguración del salón junto a representantes de la Generalitat y la Fira de Barcelona. Pero si la presencia de Colau era especialmente significativa es porque fueron ella y su  equipo los que cuestionaron el formato, empezando por la participación de representantes de cuerpos uniformados en el recinto. Porque fue la presión de la alcaldesa la que acabó determinando que el Ejército, la Guardia Civil, los Mossos y la Guardia Urbana dejarán de tener presencia en lo que, en el 2016, todavía era el Festival de la Infància.

Este año tampoco están y a Colau le han preguntado por el asunto. Ha contestado que la decisión ya es de hace tiempo y ha asegurado que se tomó atendiendo a "la demanda de sectores pedagógicos que reclamaban separar los espacios. Hay otros para conocer esas profesiones".

Padres entregados, padres huidizos

"¿Adónde queréis ir? Vamos donde digáis", le dice un padre entregado a sus hijos. Es mediodía y los pequeños se mueven excitados. A pocos metros, un hombre y una mujer cruzan una mirada y algunas palabras, gestos que cualquiera que tenga hijos puede comprender: están pactando cómo convencer al niño de que podrían dar la visita por terminada y largarse. El chaval no duda: "No".

El pabellón de La ciutat dels somnis ofrece algo de deporte y mucho de formación. Prima la orientación profesional futura de los menores: hay hospital, laboratorio, centro de investigación y parque tecnológico. Allí los participantes pueden hacer de médicos, enfermeros, ingenieros e inventores. También se enseña a ser periodista de televisión y diario. Y hay una zona de formación de hostelería más acorde con el mercado laboral local: un taller en el que los niños toman parte en un concurso de poner la mesa en una carrera llevando bandejas.

Bullying e internet

En otro estand se enseña a vivir internet sin sobresaltos. A los niños de 4 a 7 años se les enseñaba a buscar una contraseña segura para sus cuentas. A los de 8 a 12 a ser "un crack on line". A pocos metros, el área de la fundación del Barça, alterna patadas al balón con evitar las patadas a los compañeros. Para lo segundo, un taller sobre bullying: un monitor sienta a unos cuantos niños y les explica qué es eso exactamente, echando mano de la definición escrita en una pared: "Bullying es hacer daño a algún compañero expresamente y durante mucho tiempo. Ya sea golpeando, pellizcando, es decir, causando dolor físico, o insultando, burlándose, es decir, haciendo que se sienta mal".

A unos metros, dos campos de fútbol y uno de básquet. Juegan cuatro contra cuatro, partidos de ocho minutos. Idéntica duración que en los partidos que se juegan en el estand de la Federació Catalana de Fútbol. Son de los más solicitados: más de una hora de cola en el segundo. Menos que en el del RACC, en el que los niños se suben a bicicletas y patinetes eléctricos. Raquel, madre con un hijo en el fútbol y una niña en las bicicletas, cuenta que es dónde más han tenido que esperar: "En el resto no hemos hecho casi cola". Eso es porque no han ido al rockodrómo: otra hora larga de espera.

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