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TASAS E IMPUESTOS

Colau intenta de nuevo que los coches contaminantes paguen más por aparcar

La alcaldesa presenta un proyecto de ordenanzas fiscales similar al que la oposición le tumbó el año pasado

El gobierno municipal se propone también bonificar el IBI de los pisos de la bolsa de alquiler asequible

Toni Sust / Barcelona

Un empleado de BSM impone una sanción a un vehículo aparcado en la zona azul de la calle de Girona.

Un empleado de BSM impone una sanción a un vehículo aparcado en el área azul de la calle de Girona. / JOAN PUIG

El gobierno de Ada Colau presentará un proyecto de ordenanzas fiscales para el 2018 que, en esencia, es prácticamente igual al que postuló el año pasado, y que no vio la luz por la falta de apoyo de grupos de la oposición. Entonces, Colau tuvo que retirar el proyecto y limitarse a modificaciones puntuales de tarifas, como ya tuvo que hace 12 meses atrás.

El proyecto debe pasar el primer filtro en la comisión de Economía, suspendida, como todas las actividades del consistorio, en protesta por las detenciones de los responsables de Òmnium y la ANC, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. El gobierno municipal propone que los coches más contaminantes de los no residentes paguen más por aparcar en el área verde y el área azul, el punto estrella de la propuesta del año pasado. A diferencia de entonces, ahora se elimina la penalización prevista para los coches de gran dimensión y se limita el ‘castigo’ al nivel alto de contaminación.

Autocares en la Font Màgica

Otro punto de las ordenanzas que se repite es la propuesta de incrementar el pago de Zona Bus donde ya existe, en el Park Güell y la Sagrada Família, así como la de crear una nueva zona de este tipo en la Font Màgica, en Montjuïc. El objetivo de estas tasas es lograr una aportación económica por parte del turismo que no pernocta en la ciudad, pero también el de regular y ordenar el estacionamiento: una de las consecuencias que se busca en Montjuïc es el de limitar la presencia de los vehículos.

La novedad de este año es la propuesta de bonificar el Impuesto para Bienes Inmuebles (IBI) de los pisos que sean aportados por sus propietarios a la bolsa de alquiler asequible del consistorio, que ofrece una serie de ventajas –ayudas a la rehabilitación, seguridad en el cobro- a cambio de limitar la tarifa.

Un pacto complejo

Colau logró aprobar las ordenanzas fiscales en su primer año como alcaldesa, es decir, las del 2016, pero las tuvo que retirar el año pasado. Todo es posible, pero el gobierno municipal trabaja con la previsión de que esta vez tampoco logre los apoyos necesarios. En ese caso, volvería a recurrir a modificaciones puntuales, pero fuentes del consistorio subrayan que una vez garantizada la congelación del IBI al 98% de los barceloneses no existe un riesgo de disfunción que convierta en un drama la posible nueva prórroga de las ordenanzas ya existentes. Una visión que sin duda no compartirá la oposición.

La bonificación del IBI también presenta una novedad en la propuesta de este año: en los casos de familias numerosas se tenía en cuenta únicamente el valor catastral de la vivienda y ahora también se contemplaría la renta familiar.  

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