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BARCELONEANDO

L'Hospitalet es feo, eso dicen

Con un par, Fitzcarraldo Films presenta un corto de 23 minutos de plano secuencia que confirma el empuje creativo de la segunda ciudad de Catalunya

Carles Cols

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Paco, personaje protagonista del corto, en la escena final, con Bellvitge a sus pies. / FITZCARRALDO FILMS

'L'Hospitalet es feo' es un título pendenciero para un corto de ficción salvo, como afortunadamente es el caso, que el cineasta tras la cámara sea hospitalense. No es este el primer trabajo de Fran MenchónDavid Casademunt y el resto de entusiastas de Fitzcarraldo Films, pequeña productora de la segunda ciudad de Catalunya. Les avala un interesante portafolio de vídeos musicales, espots de publicidad, cortometrajes, reportajes y un par de falsos documentales, como Matador, de muy recomendable visionado, por no decir desopilante. La cuestión es que ahora, con 'L'Hospitalet es feo', han ido un paso más allá, porque los 23 minutos de este corto están rodados en un único plano secuencia, el ejercicio de estilo por excelencia del séptimo arte desde que Orson Welles rodara el suyo para la escena inicial de 'Sed de mal'. L’Hospitalet será feo, pero con un chupchup creativo que avala, sin duda, el proyecto municipal de crear allí un distrito cultural.
 

Primero de su promoción pero sin padrinos, mal asunto, Menchón obtuvo su primera oportunidad gracias a otro hospitalense, Antonio Orozco

El hilo argumental de 'L'Hospitalet es feo' son 23 minutos ininterrumpidos de la vida cotidiana del personaje que interpreta Víctor Benjumea. Nada del otro mundo, en principio, aunque bien visto es otro mundo, el de la vida en el bar con unos amigos donde tiene sus más y sus menos con un cliente bajo una pizarra en la que destaca el plato estrella del local en todos los idiomas, para que nadie se confunda, 'cloquetas', 'conquetas', 'koketas'…, la ruta posterior después en furgoneta por las calles de la ciudad, los piropos políticamente incorrectos, los tres euros de la porra en un badulaque, de dueño merengue, por supuesto, el partido de fútbol con un grupo de chavales en una plaza y el reencuentro con la madre, que lo es todo. Hay más, pero serían 'spoilers'.

Fran Menchón, director de 'L'Hospitalet es feo', en una calle de su ciudad natal / RICARD CUGAT

Lo encomiable es que todo ello se rueda sin interrupción (Nacho García y Vanessa Alamí tuvieron que turnarse con la 'steadycam', porque 23 minutos es mucha gimnasia) y con la participación de más de 100 actores, lo que requiere, como es obvio, una dirección de sincronización que sería un reto incluso para Anna Tarrés. Los planos secuencia son así de exigentes, pero son apetitosos, pues con ellos han jugado Murnau (él fue el primero), TatiGodardAntonioniTarkovskiScorsese y Tarantino, entre otros grandes directores, pero también son a veces incomprendidos, y como muestra la mutilación que sufrió la escena cumbre del cuarto episodio de la serie 'True detective', una filigrana de plano secuencia de seis minutos, que La Sexta cortó con unos minutos de publicidad. La que se lió.

Este mundillo de los cineastas noveles es muy perro, pues hay quien trabaja sin cobrar, y por ahí Fitzcarraldo no pasa

Lo interesante aquí, sin embargo, no es aquel despropósito, mayúsculo, sino L'Hospitalet, ciudad que si se acepta la tesis de que es fea, habrá que añadir a continuación, aunque suene cursi, que su belleza es interior. Ahí va un ejemplo.

El primer videoclip

Menchón, padre del cortometraje, fue el primero de su promoción en la ESCAC, la prestigiosa escuela de cine de Catalunya, de la que dicen que tan importante es salir con un título bajo el brazo como que te espere un padrino al otro lado de la puerta para iniciar tu carrera profesional. De eso, Menchón no tenía. Llamó a decenas de puertas, pero solo obtuvo respuesta en una de L'Hospitalet. Le escribió una sentida carta a Antonio Orozco, criado en el barrio de La Florida. Le dio una oportunidad. Esa fue la génesis del videoclip de 'Ya lo sabes', mano a mano con Luis Fonsi.

Lo que vino después, hasta llegar ahora a 'L'Hospitalet es feo', fue más llevadero, aunque no fácil. Este, el de los cineastas noveles, es un sector muy perro, de gente dispuesta a trabajar sin cobrar por tratar de hacerse un hueco. "A eso nos negamos", explica Menchón.

El momento "you talking to me"

La charla con él, en un bar de la Rambla Marina de Bellvitge, es un placer. Son los recuerdos de la sesiones dobles del extinto cine Florida, de los ciclos del segundo canal de TVE, de pequeñas anécdotas del rodaje de este su último corto, como el hecho de que, pese a ser unA secuencia milimétricamente planificada, hubo margen para la improvisación, porque los actores son así, y Benjumea tuvo su momento '"you talking to me"' cuando la furgoneta realiza un giro prohibido para acortar el trayecto y él lo anuncia, "¡la pirula, la pirula!", que no estaba en el guion. Total, que como la charla es cómoda no queda más remedio que plantearle a Menchón la pregunta obligada. ¿L'Hospitalet es feo?

Sin ánimo de pelea, L'Hospitalet es feo si el canon de la belleza son esos almibarados anuncios cerveceros con el Mediterráneo de fondo

Depende. En el año 2007, Umberto Eco publicó 'Historia de la fealdad', contrapunto indispensable de otro libro anterior de su propia cosecha intelectual, 'Historia de la belleza'. Es una sorprendente exploración sobre cuánta creatividad hay más allá de los cánones de lo hermoso. Para Menchón, sin ánimo de ofender a nadie, L'Hospitalet es el contrapunto de esa estética almibarada de los anuncios del lobi cervecero con el Mediterráneo como telón de fondo. Es más real, por decirlo suave, o por decirlo cinematográficamente, es la Italia que retrata Orson Welles desde lo alto de la noria del Prater vienés en 'El tercer hombre', dura, sí, pero cuna de personajes como Ferran Adrià. En esa forzadísima comparación, Barcelona sería la Suiza que ha perdido nervio y es capaz solo de producir el reloj de cuco, que, por cierto, algo que en lo que Carol Reed erró, es de origen alemán.

'L'Hospitalet es feo' inicia ahora su ruta por festivales. Los trabajos de Fitzcarraldo Films acumulan ya varios premios. El plan (siempre hay un plan) es que su aceptación sirva de trampolín para preparar el primer largometraje de esta productora. El género será el terror. Ya tienen guion y título, pero no presupuesto. Eso sí que es feo.

Historia de Brooklyn

Antes de dar comienzo a su periplo por festivales, 'L'Hospitalet es feo' se proyectó el pasado viernes en un pase en primicia en el White Space de, cómo no, el Brooklyn barcelonés, L’Hospitalet. Por descontado que se sirvieron croquetas (escríbanse al gusto de cada cual). Aquel espacio es un plató que se alquila, por ejemplo, para rodajes. Está en la calle de Salvadors. A unos 100 pasos de allí, en la calle de Issac Peral, hay un exedificio industrial que ha encontrado una segunda vida como sede de un par de galerías de arte que huyeron de Barcelona por culpa de la escalada de precios de los alquileres, Nogueras Blanchard y Anna Mas Projects. A veces, cuando se habla del distrito cultural de L'Hospitalet, hay quien frunce el ceño, porque cree que solo es una zanahoria del ayuntamiento en la punta de un palo, pero es cierto que hay un tejido cultural ahí que, tejido, compone un traje muy completo. Fitzcarraldo Films, por ejemplo, no es la única industria cinematográfica de la ciudad, L’Hospitalet es sede de Filmax, sobradamente conocida, y de otra empresa menos popular pero con un nombre mucho más tronchante, Hospiwood.

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