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FESTIVAL DE CINE CICLISTA

Mikael Colville-Andersen: "Las supermanzanas son la culminación de la Barcelona de Ildefons Cerdà"

El urbanista y gurú del ciclismo urbano considera que la bicicleta "devuelve la democracia a nuestras calles"

Anton Rosa / Barcelona

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Mikael Colville-Andersen, en marzo, por las calle de Barcelona. / JORDI COTRINA

La supermanzana del Poblenou, un programa piloto para reducir el número de coches mediante limitaciones para la circulación en línea recta, acaba de soplar las velas sin haber logrado convencer a todos los vecinos y comercios del perímetro. El ayuntamiento reconoce que aún quedan problemas por resolver, pero se muestra determinado a continuar con el proyecto. El urbanista y gurú del ciclismo urbano Mikael Colville-Andersen (Fort McMurray, Canadá, 1968) ha seguido de cerca la evolución de la supermanzana y, sin esconder su entusiasmo, se muestra crítico: "Se trata de una gran idea mal ejecutada".

Colvile-Andersen ha visitado Barcelona este fin de semana con motivo del Rueda, el festival internacional de cine que tiene como protagonista la bicicleta y que aspira a consolidarse como un referente de la cultura ciclista del sur de Europa. Uno de los emplazamientos principales ha sido precisamente la 'superilla' del Poblenou. "Me encanta. Las supermanzanas son la culminación de la Barcelona de Ildefons Cerdà", asegura este urbanista canadiense, criado en Dinamarca.

Faltan alternativas

Consciente de la polémica que suscita el proyecto, Colville-Andersen explica que el problema reside en las infraestructuras. "No se puede restringir el uso de coches sin proporcionar alternativas", comenta. El experto en movilidad asegura que la solución pasa por promover el uso de la bicicleta y del transporte público, de la misma forma que en Copenhague. En su opinión, Barcelona necesita concentrar sus esfuerzos en crear una verdadera red para ciclistas y dejar de improvisar: "Existe voluntad política. Tan solo hace falta aplicar diseños que funcionen".

En una de sus últimas visitas a Barcelona pudo reunirse con Janet Sanz, teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad. Colville-Andersen recuerda que fue "un gran encuentro" y que le pudo transmitir su preocupación por la falta de focalización del consistorio en medidas concretas. "El 56% de los ciclistas de Copenhague utilizan la bicicleta porque es el transporte más rápido. Promover el uso de las dos ruedas en una ciudad de calles tan anchas como Barcelona debería ser la cosa más fácil del mundo", asegura.

Según este experto en movilidad, la prueba de la capacidad de la capital catalana está en el éxito del Bicing. "Es un sistema increíble. Uno de los mejores del mundo", comenta, y añade que es el momento de expandirlo y de empezar a "pensar en la bicicleta como un transporte real". En este aspecto, destaca que París, Londres o Sevilla son algunos ejemplos de buenas prácticas urbanísticas.

La dictadura del coche

El gurú del ciclismo urbano no se considera un anticoche a pesar de promover medidas estrictamente restrictivas con las cuatro ruedas. "Hemos vivido una gran dictadura del vehículo durante mucho tiempo. La bicicleta devuelve la democracia a nuestras calles", señala. Colville-Andersen tiene claro que la capital catalana necesita reaccionar si no quiere quedarse atrás en este aspecto. Según explica, las ciudades que tienen éxito en las políticas de urbanismo son aquellas que siguen una estrategia de actuación bien definida y que además la ponen en práctica de forma rápida.

El urbanista se muestra ante todo optimista y no duda en tomarse con sentido del humor uno de los grandes retos urbanísticos de la ciudad: "Barcelona aún está tratando de averiguar cómo conectar dos líneas de tranvía. Podría aprender del pragmatismo danés".

La última milla

Colville-Andersen cree que uno de los grandes retos de las ciudades modernas está en lo que este urbanista llama la 'última milla'. La idea es conseguir que los usuarios realicen el tramo final del trayecto a su destino en transporte público o bicicleta. Este concepto es el mismo que ha adoptado en Barcelona la compañía Vanapedal. La empresa creada por el arquitecto Jordi Galí Manuel y tres socios fue pionera en apostar por esta teoría, pero aplicada a la cadena de distribución de mercancías. Según un estudio de la Unión Europea, más de la mitad de los bienes que se mueven por las ciudades podrían transportarse en bicicleta. Siguiendo esta premisa, Vanapedal sustituye el camión de mercancías por unos triciclos de carga con motor eléctrico. Este mecanismo de distribución no contamina, no hace ruido y puede cargar hasta 180 kilos de peso. Literalmente, es una furgoneta a pedales.

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