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PATRIMONIO INDUSTRIAL

El Poblenou recupera una nave del arquitecto de El Molino

El recinto modernista es obra de Manuel Raspall, que construyó varias casas señoriales en Barcelona

Será un centro de reciclaje de residuos tecnológicos que formará a jóvenes con problemas para encontrar empleo

Cristina Savall / Barcelona

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La nave modernista que acogerá un centro de reciclaje de residuos tecnológicos en la calle Pujades, 97. / CARLOS MONTANYÉS

Una nave de propiedad municipal catalogada como patrimonio industrial de Sant Martí que durante años ha estado abandonada y en estado deplorable albergará a partir de enero un centro de reciclaje de residuos tecnológicos que formará anualmente a 50 jóvenes del distrito que tengan problemas para encontrar empleo. La finca, que se ha sometido durante meses a una completa rehabilitación, se encuentra en la calle de Pujades, 97, en el corazón del barrio del Parc i la Llacuna del Poblenou. 

Este recinto modernista, de 600 metros cuadrados, es obra del arquitecto Manuel Joaquim Raspall, también autor en Barcelona del mítico cabaret El Molino y de edificios señoriales como la Villa Helius, en Pedralbes, y la Casa Josep Filella, de la calle de Còrsega, por lo que se ha intentado mantener todo lo que se podía restaurar.

El tejado quemado

"Se encontraba en muy mal estado. Era un solar con el tejado quemado, pero se han podido salvar las paredes, una vez reforzadas, y la fachada. La cubierta, no. La hemos tenido que construir de nuevo", explica Ignasi Parody, presidente de la Fundació Trinijove, entidad que centrará sus esfuerzos en la formación de jóvenes derivados de los servicios sociales municipales. 

El proyecto que impulsa Trinijove tiene dos vertientes: la conservación del patrimonio industrial y la aportación de un nuevo destino para estas naves tan características de Poblenou. Además de la parte educativa, el nuevo equipamiento se dedicará a la reutilización de equipos y dispositivos informáticos para cederlos a entidades sociales, así como a promover el reciclaje del material obsoleto.

En el interior destaca un altillo. Para recuperar su esencia diáfana, se derrocarán los elementos interiores añadidos. Así, la distribución se adecuará a las necesidades de los nuevos usos y de acuerdo con las normativas arquitectónicas actuales.  La fachada, con soluciones formales propias del modernismo, es el elemento de la construcción más valioso, y por ello se respetan el diseño, los materiales, la textura y el cromatismo originales de la entrada principal.

El proyecto que lidera Trinijove está vinculado en el programa Reuse, de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), que tiene como objetivo la reutilización de material informático que se renueva tanto en la misma universidad como en otras instituciones. Después de la revisión y la puesta a punto de los equipos, estos se ponen a disposición de entidades de interés social y de programas solidarios como los que emprende Trinijove.  El proyecto está dotado con un presupuesto de 950.000 euros que aportan el Ayuntamiento de Barcelona (250.000 euros), la Fundació Trinijove (300.000) y la Fundació La Caixa (400.000 euros).

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