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EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA EN BARCELONA

Aplazado el desahucio de una mujer con un bebé de nueve meses en la Sagrada Família

La presencia de activistas en la puerta frena el desalojo y la familia denuncia que el ayuntamiento no ha ofrecido alternativas

Este era el tercer intento de desahucio por impago de alquiler en este piso de la calle de la Marina

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

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Marcela, a la izquierda, madre de una niña de nueves meses, junto a su hermana, en la puerta de su casa. / ALBERT BERTRAN

Marcela tiene 29 años y vive, todavía, en el 319 bis de la calle de la Marina, en el barrio de la Sagrada Família, junto a su madre, su hermana pequeña y su hija, un bebé de nueve meses. Este lunes por la mañana ha recibido la visita de una pareja de Mossos d'Esquadra con un papel en la mano y la intención, la misión, de desahuciarla. De desahuciarlas a las cuatro. Pero esa no ha sido la única visita que han recibido Marcela y su familia este lunes. Antes, antes de de las nueves de la mañana, habían llegado algunas decenas de vecinos y de activistas de 500x20 -grupo de apoyo a los afectados por desahucios en alquileres- que han impedido con su presencia que el desalojo se produjera. Por el momento. 

Finalmente, Mossos y comitiva judicial se han quedado en la acera de en frente. No han llegado ni a acercarse a la puerta, en la que los vecinos gritaban "este desahucio lo vamos a parar". No mentían. Así ha sido.

No era la primera vez que Marcela recibía la visita de los Mossos, ni será la última. El desalojo no ha sido suspendido, solo aplazado, y en el papel rosa en el que han dejado constancia del aplazamiento han advertido de que, cuando vuelvan, "lo harán con todas las dotaciones necesarias para ejecutarlo".

"EMBARAZADA NO ME QUERÍAN EN NINGÚN SITIO"

La joven vive en el piso de alquiler desde el año 2013. Empezó pagando 750 euros. Cuando la cosa se torció, negoció con la propietaria una bajada hasta los 700 euros, cifra que pagaba hasta principios del año pasado, cuando dejó de hacerlo. "Me quedé embarazada y perdí el trabajo. Por mucho que buscaba, embarazada no me querían en ningún sitio, y mi madre y mi hermana pequeña tampoco tienen trabajo", explica arropada por vecinos y activistas, que combinan el citado cántico premonitorio con un "no más desahucios, sin alternativas", que introduce su principal reivindicación.

Salva Torres, portavoz de 500x20, apunta directamente a los servicios sociales. "No puede ser que lleguemos al tercer desahucio y aún no hayan encontrado una solución. Es intolerable que lo único que les digan es que busquen trabajo. Como si se encontraran en esta situación por placer", denuncia el activista, siempre al lado de Marcela y su hermana, que agradecían emocionadas la presencia de los vecinos junto a la entrada, mientras la pequeña esperaba arriba junto a su abuela.

Al sentirse apelada por el también clásico "vecina, despierta, desahucian en tu puerta", una vecina de la finca de al lado se suma al grupo. "No sabía que esas cosas pasaban también aquí, al lado de mi casa", se sorprende. 

El anterior desahucio, el pasado 29 de abril, cuando su bebé era todavía más pequeño, pasó desapercibo para esta vecina. Lo paró Marcela sola, con la mediación de una técnica municipal, quien también acudió este lunes.

FIANZA SIN REGISTRAR

Para el tercero, y viendo que llegaba la fecha sin haber encontrado ni trabajo ni alojamiento alternativo, Marcela acudió a 500x20 a pedir ayuda. Y la encontró. "Hemos estado mirando el contrato y hemos confirmado en el Incasol que la fianza no está registrada", explica Torres mostrando el documento sellado por el Incasol en el que se asegura que no existe tal registro. "Tenemos que poner el foco también en las prácticas de los propietarios. No puede ser que en este país los contratos de alquiler se hagan así", prosigue Torres mostrando el contrato de Marcela: una sola página, con varias cláusulas manuscritas.

"No encuentro ni una habitación. Cuando digo que tengo un bebé, me dicen que no", señala Marcela, quien asegura que en servicios sociales la única respuesta que encuentra es que se tiene que buscar la vida. "Me dijeron que no ponía de mi parte porque falté a una cita, pero fue justamente porque me salió un trabajo", subraya.

Fuentes municipales manifiestan que la Mesa de Emergencia desestimó ofrecer un piso a Marcela "por incumplimiento de las condiciones establecidas en el reglamento". "Se le ofreció entonces un alojamiento temporal, a la espera de encontrar otras soluciones habitaciones", prosiguen las mismas fuentes. La inquilina insiste en que ese alojamiento temporal que le ofrece el ayuntamiento es un albergue, algo que rechaza "por el bebé".

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