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Desahuciada de la casa familiar

La hija y la nieta del programador de Sidecar, fallecido hace un año, se enfrentan a un desalojo

Ambas viven en el hogar que el conocido activista musical habitó durante los últimos 20 años de su vida

BEATRIZ PÉREZ / BARCELONA

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Jéssica Blanco y su hija de tres años se enfrentan a un desahucio que pretende echarlas de la casa donde el programador musical Quim Blanco (padre y abuelo de las mismas) vivió los últimos 20 años de su vida. / ÁLVARO MONGE

Un año después de la muerte de Quim Blanco (popular programador de la sala Sidecar), su hija, Jéssica Blanco (38 años) y su nieta (de tres) se enfrentan este martes a un desahucio que, de no pararse, las echará a ambas de la casa en la que el activista musical vivió durante las dos últimas décadas de su vida. Jéssica se enteró de la fecha de este inminente lanzamiento el jueves pasado. 

"Vine aquí con mi hija en el 2014 para cuidar de mi padre, que estaba ya muy enfermo. Llevaba mal desde el 2010", explica. El padre, fallecido por un cáncer a los 58 años, tenía hasta el 2022 un contrato de alquiler con una renta mucho más baja que las actuales: 798 euros por un piso de unos cien metros cuadrados en la esquina del paseo de Sant Joan y Còrsega (Gràcia). "En este edificio hay gente que paga ahora 1.300, 1.800 e incluso 2.100 euros", asegura Jèssica. 

Pese a sus peticiones, Jéssica Blanco asegura que la inmobiliaria UISA-SAPI se negó a subrogarle el contrato para que, una vez fallecido su padre, estuviera  a su nombre. En el documento seguía apareciendo el nombre de la exmujer de Quim, que ya no convivía en el hogar desde el 2013 y que siempre se negó, según Jéssica, a darse de baja.

UN AÑO BATALLANDO

Durante este año, Jéssica (que cobra una pensión de 326 euros y que en julio cobrará también otra de 426) no ha pagado el alquiler de un piso que no está a su nombre, sino al de la ex del padre. En febrero le llegó la demanda. Ahora solo solicita que la empresa propietaria del piso rectifique y le conceda la subrogación por la que está batallando. "Pido la continuidad y un contrato a mi nombre hasta el 2022 para que mi hija y yo podamos recuperarnos y rehacer nuestras vidas", insiste. También acusa a Serveis Socials y a la Oficina de l'Habitatge de Gràcia de "mala gestión" de su caso.

La mujer también esgrime un informe psiquiátrico del 17 de mayo que desaconseja "absolutamente" su desalojo a otra vivienda con el fin de evitar su "desestabilización psíquica y también la de su hija", pues, según el especialista, ambas siguen en "pleno proceso de duelo". También destaca que la menor acude a una escuela "muy próxima" de su domicilio.

RECUERDOS

"Su habitación aún huele a él. No soy capaz de mover sus cosas. Aún me parece que va a aparecer en cualquier momento", destaca Jéssica para justificar la importancia del piso en el que vivió durante 20 años Quim Blanco. Él fue durante décadas una valiosa figura de la escena musical barcelona que, entre otros aciertos, trajo a Sidecar a grupos como Love of Lesbian y Sidonie, entonces desconocidos.

El octubre pasado se celebró en la sala el concierto-homenaje '¡Viva Quim!', en el que diferentes bandas musicales dieron a este activista musical su particular adiós. Un gran cartel de este evento, enmarcado, corona el salón de la casa de Jéssica, otrora de su padre. Ella desea que todo eso, con su debido valor sentimental, se quede ahí al menos cinco años más.

Si no lo logra, este martes se irá, con mucha probabilidad, a una pensión con su hija, hasta que pueda entrar en la Mesa d'Emergència de Habitatge y le asignen un realojo temporal. Carlos Macias, portavoz de la PAH, denuncia que los realojos a través de esta entidad están tardando "con suerte" cuatro meses. "Y una pensión no es un realojo digno". Una situación que puede reproducirse en otros dos hogares del barrio Gòtic, en el que este martes se ejecutarán otros dos desahucios más, si nada lo impide.

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