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ESTRATEGIA DE MOVILIDAD

Una 'app' contra la picaresca en el 'park & ride'

El AMB ultima una aplicación para garantizar que el párking disuasorio sea solo para usuarios de transporte público

Víctor Vargas Llamas

Aparcamiento público en los alrededores de la estación ferroviaria de Montgat.

Aparcamiento público en los alrededores de la estación ferroviaria de Montgat.  / CARLOS MONTAÑÉS

Cuando la necesidad acucia, se agudiza el ingenio. Ante las dificultades de encontrar aparcamiento en el entorno metropolitano de Barcelona, uno de los recursos más socorridos tiene que ver con aparcar en centros comerciales donde dejar el coche durante un buen rato, siempre que no sea necesario el justificante de compra para salir.

También en los párkings públicos de las estaciones de ferrocarriles es habitual detectar turismos de vecinos que en muchas ocasiones no viajan en tren durante días, quizás semanas, pero a los que les resulta cómodo dejar el vehículo cerca de casa. Sin revestir una gran gravedad, acabar con esta picaresca se ha convertido en uno de los objetivos del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) con el fin de potenciar el 'park & ride' y fomentar el transporte público.

En esa línea se circunscribe la aplicación para móvil en la que trabaja el AMB, que se presentará dentro de tres meses y que tratará de garantizar que las necesidades del usuario de ferrocarriles tendrán prioridad sobre otros tipos de usos. "Las personas que la tengan descargada podrán utilizarla en cualquiera de las 6.000 plazas de 'park & ride' que hay en las estaciones metropolitanas, y al validar el billete, mediante un código QR, el sistema confirmará que ese vehículo tiene derecho a permanecer en el párking", detalla Antoni Poveda, vicepresidente de Movilidad y Transporte del AMB.

DISCREPANCIAS

El impacto de iniciativas como esta es acogido con cierto escepticismo por Ricard Riol, presidente de la asociación Plataforma para el Transporte Público (PTP), para quien el recurso del párking disuasorio "está sobrevalorado". "Es una pequeña alternativa que contribuye a la mejora de la movilidad, pero no es la panacea porque precisa de 20 metros cuadrados para cada plaza, incluyendo superficie de maniobrabilidad, y tiene una rotación bajísima, muchas veces de un solo usuario al día, frente a los 4, 5 o 6 que puede tener un párking en la zona azul", ilustra.

Para Ole Thorson, experto en tráfico, transporte y movilidad sostenible, sí es una medida que merece buena atención, en la medida en que contribuye a cambiar la percepción de Barcelona "como una gran travesía" y de que el coche debe ir reculando en su hegemonía. "Es insostenible la cifra de medio millón de vehículos que entran en la capital catalana a diario", subraya. Thorson apuesta, eso sí, por una estrategia que garantice 'parks & ride' más pequeños y más diseminados por el territorio, no solo en las estaciones de ferrocarriles, como explica AMB, sino también cerca de paradas de bus y de accesos a la urbe. Una medida que "garantizaría la movilidad de personas que viven en urbanizaciones" y otros espacios con  déficits de desplazamiento.

Thorson aboga por aprovechar el cambio de mentalidad que detecta a medida que se anuncian medidas de restricción de tráfico para atenuar el impacto de la contaminación. Riol coincide: "Hace 50 años nadie creía que algún día se dejaría de aparcar junto a las persianas de la Gran Via". Pero pide un enfoque ajustado a la realidad social. "La reducción del tráfico no vendrá por una buena oferta del transporte público, sino que se precisará una buena red pública una vez desincentives el uso del coche con medidas como el peaje urbano de Londres", sostiene Riol. 

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