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CIUTAT VELLA

Buenas noches, Ramadán

Casa Àsia y Espai Avinyó muestran en directo las tradiciones y la religión de los paquistanís

MARTA ALCÁZAR / BARCELONA

El iftar es la comida que rompe el ayuno durante el Ramadán. Los paquistanís la acompañan de dátiles, pakoras (frituras de verdura rebozadas en harina de garbanzo) y agua de rosas. Esta tradición es una de las que descubrieron los asistentes a la ruta Les nits del Ramadà pakistanès organizada por Casa Àsia y Cultruta y ofrecida de forma gratuita por el Espai Avinyó - Llengua y Cultura del Ayuntamiento de Barcelona el pasado domingo 3 de julio, un día antes de que finalizara el mes sagrado de los musulmanes.

La propuesta cultural visita por segundo año los lugares clave de la comunidad paquistaní en Ciutat Vella, como un diario local, la asociación de trabajadores de este país, un restaurante y un oratorio.

A lo largo del recorrido, la veintena de asistentes también descubren los orígenes de la comunidad. "Los primeros inmigrantes de Pakistán llegaron a Barcelona en los años 80. Procedían de las minas de carbón de Teruel y no superaban las 500 personas", desvela el guía de la ruta Amad Hussain. Actualmente, la comunidad ronda los 60.000 miembros: "El 80% proceden de la zona rural del Punyab. Vinieron aquí porque tenían familiares", explica.

Un punto histórico de los paquistanís es la calle del Arc del Teatre. Allí se abrió el primer oratorio de la ciudad y desde una copistería se edita El Mirador dels Inmigrants, la única publicación en urdu de Barcelona. También icónica es la calle de Sant Pau, donde el 80% de los comercios son de propiedad paquistaní . Según el guía de la ruta, "el paquistaní es de tradición comercial y prefiere trabajar para él mismo aunque sea durante todo el día y apenas le alcance para cubrir gastos".

Y es que la comunidad dispone de pocas alternativas de ocio. "En Pakistán, el tiempo libre se disfruta saliendo a comer en familia. Aquí hay muchas familias separadas y faltan restaurantes de gastronomía típica", se lamenta ante uno de los locales más afamados, el Zeeshan Kebabish (calle del Marquès de Barberà), con todas las mesas reservadas para la cena del fin del Ramadán.

Fin del ayuno

El final del recorrido guarda una sorpresa para los asistentes, participar en la ruptura del ayuno en un centro de oración a las 21.20 horas con la puesta del sol. "El Ramadán es un mes para resistir a las tentaciones y hacer examen de conciencia", explica Hussain al llegar a la mezquita.

El matrimonio formado por Rosa María Rodergas y Toni Alcaraz era uno de ellos. "Me ha parecido muy interesante como degustación cultural, pero me hubiera gustado que se tocaran temas como los extremismos que están tan a la orden del día", comenta Rodergas.

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