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PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

Las casas museo afloran en Barcelona

El interés turístico que despierta el modernismo incrementa las visitas a viviendas creadas a finales del siglo XIX y a principios del XX

Gaudí, Puig i Cadafalch y Domènech i Montaner son los arquitectos que suman más pisos abiertos al público

CRISTINA SAVALL / BARCELONA

Una turista fotografía la Pedrera de Gaudí, cuya fachada está registrada como marca.

Una turista fotografía la Pedrera de Gaudí, desde el paseo de Gràcia. / JULIO CARBÓ (JULIO CARBÓ)

En estos últimos tres años, han abierto sus puertas varias casas modernistas de Barcelona con gran valor patrimonial por su importancia histórica y artística. La Torre Bellesguard, una de las primeras construcciones de Antoni Gaudí, empezó a acoger visitas a finales del 2013. De Josep Puig i Cadafalch se puede acceder, desde el 2014, al primer piso de la Casa Amatller, y desde el pasado febrero, a la planta noble y a la azotea del Palau Baró de Quadras, de la Diagonal. También comenzó a acoger visitas la Casa Lleó i Morera, obra de Lluís Domènech i Montaner, a partir del 2014, y más recientemente la Casa Felip, con autoría de Telm Fernández, y la Casa Rocamora, de Eduard Maria Balcells. La mayoría son viviendas privadas que llevan el nombre de los propietarios que encargaron su construcción a finales del siglo XIX o a principios del XX.

De Gaudí, este año, o a principios del que viene, se espera la apertura de la Casa Vicens, de la calle de les Carolines, en el barrio de Gràcia. Así que en pocos meses las únicas obras suyas que permanecerán cerradas al público serán el colegio de las Teresianas en Sant Gervasi y la Casa Calvet, de la calle de Casp, que hace más de 20 años transformó los despachos y la sala de juntas de una antigua empresa textil en los comedores de un restaurante, aunque las otras plantas siguen siendo de uso privado. Puig i Cadafalch también tendrá su protagonismo con la inaguración de un museo que se ubicará en la Casa de les Punxes, cuya inauguración está prevista para junio. Gaudí, Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch son los arquitectos modernistas que más interés generan entre los turistas. Algunos hasta vienen adrede a la capital catalana para conocer sus obras.

Isabel Vallès y Laura Pastor son historidoras y fundadoras de Cases Singulars, entidad cultural que organiza las visitas en pequeños grupos a una docena de viviendas privadas de claro interés arquitectónico y de difícil acceso, entre ellas las casas Felip y Rocamora. Ellas buscan estos lugares de interés para explicar a los visitantes, tanto locales como turistas, la historia de la ciudad a través de las casas de los protagonistas de su historia. "Y a través de estas casas conoceremos como era la sociedad, como vivían, a que se dedicaban los propietarios de estas casas, quien las construyó y que representaron en el contexto urbano de la ciudad", explican las historiadoras.

Para ello dedican gran parte de su tiempo a la investigación histórica. Así, durante los recorridos por la Casa Lleó i Morera, cuentan detalles de la vida del heredero, Albert Lleó i Morera, nacido en Barcelona el 29 de octubre de 1873. "Estudió y se doctoró en Medicina y Cirugía en 1902 en Madrid. Dedicó su vida a la microbiología y los análisis químicos, ejerciendo de director del laboratorio del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau", dicen, mencionando la ciudad sanitaria creada por Domènech i Montaner, que ahora recibe el nombre de Recinte Modernista de Sant Pau.

El precio de las entradas varía según el edificio, pero siempre supera los 9 euros. El mantenimiento de estas casas y el personal de seguridad y de limpieza que se debe contratar para abrirlas al público encarece su mantenimiento. La entrada más cara, 22, 5 euros, es la de la Casa Batlló, que recuerda en su página web que se autofinancia sin subvenciones públicas o privadas y por ello agradece la contribución económica de los visitantes a través de las entradas. "La dirección asume responsablemente el desafío de preservar la propiedad como Patrimonio Mundial en óptimas condiciones para las futuras generaciones y de asegurar la viabilidad de las visitas culturales a largo plazo", indica.

Las únicas visitas a casas privadas con valor arquitectónico que son gratuitas tienen periocidad anual. Se trata de la principal cita de la ciudad con la arquitectura, un fin de semana en el mes de octubre de puertas abiertas donde participan más de 150 edificios de todo tipo, forma y medida. Es una iniciativa de la asociación 48h Open House Barcelona, que cada año acapara a más público, pasando de 25.000 vistas el primer año a 50.660 en la quinta edición del 2014.

Algunos centros cívicos de la ciudad se han instalado en residencias emblemáticas, que han pasado a ser propiedad del consistorio. Es el caso de la Casa Elizalde, que pasó de ser exclusivamente un domicilio familiar para alojar las oficinas de la empresa de automóviles que llevaba su nombre. En 1978 el ayuntamiento, en un intento para salvar el edificio, muy deteriorado y en situación de ruina, lo incluyó en el Catálogo del Patrimonio Arquitectónico de la ciudad. Y en 1981 compró la finca.

CASA BATLLÓ (Paseo de Gràcia, 43)

Un dragón duerme sobre el tejado

Un gigantesco dragón con escamas tornasoladas descansa en el tejado de la Casa Batlló, el inmueble más carismático y visitado de la 'Mansana de la Discòrdia'. Antoni Gaudí remodeló el edificio entre 1904 y 1906. El recorrido comienza por la lujosa planta noble, que fue la residencia de la familia Batlló. Prosigue por el patio de luces, el desván, donde se encontraban los trasteros y lavaderos, la azotea y las míticas chimeneas. Una curiosidad: las puertas de cada piso están identificadas mediante letras de rasgos modernistas, diseñadas por el propio Gaudí. La entrada no es barata: 22, 5 euros. Abre todos los días del año.

LA PEDRERA (Paseo de Gràcia, 92)

El oleaje de piedra y de hierro forjado

Siempre hay turistas con cámaras enfocando el oleaje de piedra caliza y de hierro forjado de la fachada de la Casa Milà, (más conocida como la Pedrera), una obra excepcional construida fuera de los esquemas de su tiempo. Es el edificio civil de Gaudí más fotografiado y visitado de Barcelona, desde que en 1987 se abriera al público la azotea donde las sombras de las chimeneas se transforman en guerreros galácticos. Se alzó entre 1906 y 1912 por encargo del industrial Pere Milà y su esposa, Rosario Segimon, viuda de un adinerado indiano, que habitaron en la planta noble y alquilaron los demás pisos. Abre todos los días. Precio: 20,50 €.

CASA AMATLLER (Paseo de Gracia, 41)

La vivienda del chocolatero aficionado a la fotografía

La vivienda que Josep Puig i Cadafalch reformó entre 1898 y 1900 por encargo del industrial chocolatero Antoni Amatller es uno de los escasos interiores modernistas que conservan el mobiliario, los techos, el suelo, las columnas, la decoración original y el simbolismo de principios del siglo XX. Amatller era un gran aficionado a la fotografía y retrató todos los rincones de la casa, lo que fue de gran ayuda en la restauración que finalizó hace dos años. El arquitecto modernista contó con un gran equipo de artesanos que trabajaron la cerámica, el esgrafiado, la forja, los estucos, la ebanistería y también las lámparas que lucen en la Casa Amatller. Solo cierra el 1 y el 6 enero y el 25 y 26 de diciembre. Precio de la entrada: 15 euros.

CASA LLEÓ I MORERA (Paseo de Gràcia, 35)

Mosaicos romanos y artesonados dignos de admirar

Francesca Morera encargó en 1902 a Lluís Domènech i Montaner la rehabilitación de un edificio construido en 1864 por el maestro de obras Joaquim Sitjas. Las estancias del piso principal de la Casa Lleó i Morera, con espectaculares vistas al paseo de Gràcia, conservan los mosaicos romanos de Mario Maragaliano y Lluís Bru (por lo que no se puede entrar con tacones de aguja), esculturas de Eusebi Arnau, vitrales de Antoni Rigalt y artesonados dignos de admirar, pero no el mobiliario. Las lámparas y los muebles originales creados por el ebanista Gaspar Homar se encuentran en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC). No se permite tomar fotografías con flash ni grabar vídeos en el interior de la casa. Cierra los lunes. Entrada individual: 15 €.

TORRE BELLESGUARD (Bellesguard, 16)

El castillo oculto de Gaudí en la falda de Collserola

La Torre Bellesguard, también conocida como Casa Figueres, es la obra más incógnito de Gaudí. Construida, entre 1900 y 1909, en la falda de Collserola, es uno de los pocos edificios del célebre arquitecto que sigue habitado por sus propietarios, la familia Guilera, que la compró en 1944. Gaudí aprovechó los pocos elementos restantes de la antigua fortaleza medieval del último rey de la dinastia catalana, Martí l'Humà, para construir esta mansión con silueta de castillo que le encargó su amigo Jaume Figueras, un comerciante de harina militante de la Ranaixença, que no llegó a ver la obra terminada. Su viuda, Maria de Sagués, no pudo asumir los gastos de la obra, hasta el punto que la sala de música no se llegó a enyesar. De martes a domingo. Precio: 9 euros.

PALAU BARÓ DE QUADRAS (Diagonal, 373)

Una azotea modernista por descubrir

El Palau Baró de Quadras es propiedad, desde 1970, del ayuntamiento que lo reformó para albergar el Museu de la Música, que en el 2001 se trasladó al Auditori. Después cobijó a Casa Asia y desde el 2013 es la sede del Institut Ramon Llull. El edificio reformado, entre 1904 y 1906, por Puig i Cadafalch forma parte desde febrero de las rutas turísticas dedicadas a la arquitectura modernista. Tiene doble fachada, una en la calle Rosselló y otra en Diagonal, aunque tan distintas que no parece que pertenezcan al mismo edificio. Destaca su vestíbulo por el pavimento de mosaico romano, la fuente, las lámparas con dragones alados y la majestuosa escalera. Los itinerarios, guiados por Cases Singulars, se programan en tres sesiones las mañanas de los miércoles y otros días, previa reserva, si se trata de grupos de más de 10 personas. La entrada cuesta 12 euros y permite el acceso a la planta baja, el piso principal con sus salones nobles y la azotea, desde donde se contempla la Casa de les Punxes, del mismo arquitecto.

CASA ROCAMORA (Ballester, 12)

La mansión del coleccionista de arte

Este palacete isabelino situado en el barrio del Putget es fruto de una reforma que efectuó el arquitecto Eduard Maria Balcells en 1907. La vivienda y sus jardines pertenecían desde 1935 al mecenas Manuel Rocamora, que reunió más de 4.000 piezas entre vestidos, zapatos, medias, guantes, bolsos, sombreros, abanicos y muñecas de época, que donó al Museu Tèxtil i d'Indumentària, que ahora se encuentra en Disseny Hub Barcelona. Su afán por el coleccionismo se extendió a la cerámica de Alcora, pintura, dibujo y escultura de los siglos XIX I XX, incluidos lienzos de su amigo Ramon Casas. Sus colecciones artísticas se conservan en la residencia, que hoy es la sede de la Fundación Rocamora, una entidad privada sin ánimo de lucro creada en 1976 por Antonio Rocamora Pellicer, marqués de Villamizar, a partir del legado de su tío abuelo Manuel Rocamora. Entre las joyas, se encuentra el rótulo que Pablo Picasso creó para el restaurante Els Quatre Gats. Indispensable reservar visita a través de Cases Singulars. No está permitido realizar fotografías en el interior. Mínimo 15 personas. Precio: 10 euros.

PALAU GÜELL (Nou de la Rambla, 3)

El palacio de Eusebi Güell y la hija del marqués de Comillas

El adinerado empresario, político y burgués barcelonés Eusebi Güell le encargó en 1885 a Gaudí una nueva residencia en un lugar cercano a la Rambla, donde viviría cerca de 20 años con su mujer, Isabel López, y sus ocho hijos. El Palau Güell se construyó con maderas de caoba y los preciosos mármoles que el industrial transportaba con los barcos de su suegro, el marqués de Comillas. Fue el matrimonio más rico e influyente de la Barcelona de finales del siglo XIX. En 1945, Mercè Güell, la hija a la que le había tocado en herencia, vendió el edificio a la Diputació de Barcelona a cambio de un vitalicio anual, pero falleció dos años después. Por razones de seguridad y conservación, el número de visitantes en el interior del edificio queda limitado a 185 personas. Tarifa general: 12 euros.

EL PALAUET CASADES (Mallorca, 283)

La casa que alberga la gran biblioteca jurídica

Situado en plena ruta modernista, el Palauet Casades es un edificio neoclásico construido en 1883 por el maestro de obras Antoni Serra. Fue la residencia del industrial textil Pau Casades. De planta rectangular, la casa se alza alrededor de un patio central, cubierto por una claraboya y formado por columnas de mármol. En 1923 el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) adquirió el palacete, que desde entonces es su sede corporativa. En los años 1950-53, el edificio fue remodelado y ampliado en la calle Roger de Llúria. La Biblioteca, especializada en Derecho y Ciencias Sociales, está considerada como la jurídica privada más importante de Europa, con más de 300.000 volúmenes. Visitas concertadas por grupos de 15 personas como mínimo. Precio: 10 euros.

CASA MUSEU GAUDÍ ( Carmel, 23, en el Parque Güell)

La residencia de Gaudí en el parque Güell

La casa, proyectada por Francesc Berenguer, discípulo de Gaudí, se edificó entre en 1904 y en 1906. Fue una de las pocas que se construyeron en el parque Güell. Era un edificio piloto para animar a los barceloneses a comprar parcelas donde levantar sus lujosas residencias, y así sacar adelante la promoción inmobiliaria del parque. El 1906, Gaudí compró la casa y la convirtió en su residencia, y a mediados de aquel año se trasladó allí con su padre y su sobrina Rosa. Francesc Gaudí falleció en octubre de ese mismo año. La sobrina, con graves problemas de salud, murió seis años después. La casa está rodeada por un jardín, donde se pueden ver piezas procedentes de obras del arquitecto, como rejas de la Casa Vicens y de la Casa Milà, una cruz de hierro forjado de la finca Miralles, y una jardinera de la Casa Batlló. Solo cierra el 1 de enero. Precio entrada Museo: 5.50 €..

CASA FUSTER (Paseo de Gràcia, 132)

La mejor panorámica del paseo de Gràcia

La Casa Fuster es obra del arquitecto Domènech i Montaner. La realizó en 1908 por encargo de Mariano Fuster, procedente de la alta sociedad mallorquina que se la regaló a su mujer, Consuelo Fabra i Puig, hija del marqués de Alella. Desde su terraza sobre los jardines de Salvador Espriu, se divisa una panorámica completa del paseo de Gràcia. En el 2004 abrió sus puertas como hotel de lujo, después de haber sido edificio de viviendas y de oficinas, y sede histórica de la Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana (Enher), que compró el inmueble en 1962 y que a punto estuvo de derrivarlo para construir un rascacielos. El hotel recuperó el Café Vienés de la década de 1940, con sus impresionantes columnas. Parte del piso principal, donde vivía la familia Fuster, es ahora el restaurante.


CASA FELIP (Ausiàs March, 20)

La fachada con tribunas y coloridas vidrieras

La Casa Felip es un edificio modernista con tribunas construido en 1901 por el arquitecto Telm Fernández i Janot (Barcelona, 1855-1926), que también se encargó de la ampliación de la Central Catalana de Electricidad, obra original de Pere Falqués. El piso, que se visita bajo horario acordado, es la sede de la Fundació Vila Casas, que se encuentra en este principal con espectaculares vidrieras. Originalmente fue la residencia de la familia Felip, hasta la muerte de la esposa del propietario en el año 1935. La heredaron sus sobrinas y en 1975 pasó a manos de la Orden de los Hermanos Salesianos del Tibidabo. Cinco años después se instaló la empresa textil Noguera y Vintró hasta 1990, cuando se transformó en el club privado Círculo Condal. En 1997 fue adquirida por esta institución del empresario farmacéutico Antoni Vila Casas, que tiene como objetivo promocionar el arte contemporáneo catalán. Cases Singulars organiza las visitas comentadas los lunes y viernes. La entrada cuesta 12 euros.

LA CASA DE LES PUNXES (Diagonal‎, 416-420)

Torres cilíndricas para la leyenda de Sant Jordi

La Casa Terrades, construida por Puig i Cadafalch entre los años 1903 y 1905, es conocida popularmente como la Casa de las Punxes por las cuatro torres cilíndricas que la coronan con agujas cónicas, además de la torre principal con cimborio. En la fachada hay una placa de cerámica que representa a Sant Jordi matando al dragón, con una leyenda que dice: "Santo patrón de Catalunya, devolvednos la libertad". La casa museo se abrirá en junio con un espacio en el que de manera épica y virtual se recreará la historia de Sant Jordi luchado contra la bestia para salvar a la princesa. La entrada costará 12,5 euros.

CASA VICENS (Calle de les Carolines, 18-24)

La finca de veraneo del barrio de Gràcia

Gaudí terminó de edificar la Casa Vicens en 1888, recién licenciado en Arquitectura. La torre de veraneo de la familia del corredor de bolsa Manuel Vicens fue el primer encargo que recibió el arquitecto para alzar una vivienda privada en el barrio de Gràcia, cuando era todavía un núcleo urbano independiente de Barcelona. El jardín y las cuatro plantas del inmueble, de 1.200 metros cuadrados, se encuentran en la fase final de obras para poder abrir este año o a principios del 2017 como casa museo. Así la finca Vicens pasará a formar parte del selecto y caro circuito de la Barcelona gaudiniana. 

Temas: Museos Turismo

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