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FUNDADA EN 1885

La librería La Formiga d'Or cierra sus puertas

La crisis del libro y la presión inmobiliaria acaba con el histórico establecimiento del Portal de l'Àngel

Fusionada con Happy Books en el 2003, mantiene solo la tienda del claustro de la Catedral

ERNEST ALÓS / BARCELONA

Los gigantes del comercio siguen desplazando al comercio tradicional. En todas las grandes vías del centro de Barcelona y en particular, finca a finca, en el portal de l'Àngel. La última víctima ha sido la librería Happy Books/La Formiga d'Or, heredera de la cadena de libros que llegó a tener establecimientos en la calle Pelai y el paseo de Gràcia y de la segunda librería más antigua de la ciudad, especializada en libro religioso durante el primer siglo de sus 130 años de historia. Este viernes sus responsables han comunicado a los trabajadores que este sábado ya no subirán la persiana.

En este caso, La Formiga d'Or no cae debido a la caducidad de alquileres debido a la ley Boyer, sino a la fuerza combinada del desgaste tras seis años de crisis en el sector del libro y las ofertas irresistibles a los propietarios de los inmuebles que solo se pueden permitir las grandes cadenas multinacionales de la moda. Bernat Fàbregues, gestor de la librería junto con los representantes de la familia Pi (los Fàbregues regentaban históricamente La Formiga y sus socios fueron los impulsores de Happy Books), precisa que el acuerdo para dejar el local se ha alcanzado únicamente con el propietario de la finca, el marqués de Caldes, pero que desconoce cuál será su destino. Según la información que ha llegado a los trabajadores, los bajos que ocupa la librería, con fachada a portal de l'Àngel y Duc de la Victòria, se convertirán en una ampliación de la vecina tienda de Mango.

«Lo que nos interesaba, después de cuatro años de pérdidas, era poder cerrar bien, poder hacerlo cumpliendo con los trabajadores y sin que los proveedores puedan decir que les hemos dejado a deber ni un duro», explica Pere Fàbregues. Este sábado, en la puerta colgará un cartel de cerrado por inventario. La noticia saltó ayer por sorpresa. «He querido hacer bien las cosas, primero informar a los trabajadores, contaba con comunicarlo el martes a los proveedores y seguidamente hacerlo público», lamentaba ayer el librero, que hasta ese momento no quiere ofrecer más detalles.

Bernat Fàbregues precisa que la empresa sigue existiendo, que mantendrá La Botiga del Claustre, un pequeño establecimiento especializado en objetos religiosos y orientados al turista en el interior del claustro de la catedral de Barcelona y que no descarta la apertura en el futuro de una nueva librería, de unas dimensiones y ubicación más sostenibles, aunque la decisión aún no está tomada. «Mantener un negocio familiar en el portal de l'Àngel no es viable, pero hemos aguantado todo lo que hemos podido. Y además vivimos en un país de piratas; el mundo del libro se hundirá, no le veo futuro. Solo resistirán las tiendas que tengan un gran grupo detrás», vaticina.

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