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pérdida de patrimonio sentimental

Barcelona, la ciudad de los cines cerrados

Diez salas ilustres en el pasado llevan años abandonadas en calles céntricas

La elevada inversión que requieren y la crisis dificultan su transformación

CRISTINA SAVALL
BARCELONA

El mapa actual de los cines de Barcelona apenas guarda relación con el de finales del siglo XX. Desde entonces, la capital catalana padece un goteo de cierres de salas históricas y muchas de ellas se han ido transformado en espacios fantasmagóricos en céntricas calles de la ciudad. Son al menos 10 los cines que en estos momentos se encuentran abandonados con las puertas cerradas y sin luz en sus fachadas, aunque algunos ya tienen escrito su destino con permisos aprobados en la Administración municipal.

En la lista de cadáveres aparecen el Rex, el Palacio del Cinema, el Renoir Les Corts, las salas de la empresa Lauren en Sant Andreu y en Gràcia, el Alexandra, el Novedades, el Nàpols, el Casablanca y el Urgell, la sala más grande que hasta el año pasado tenía la ciudad. La crisis inmobiliaria y la elevada inversión que precisan estos locales han propiciado que permanezcan anclados en el pasado. Jordi Toboso, directivo de la inmobiliaria Jones Lang LaSalle, explica que la crisis de su sector ha influido en que estos grandes espacios permanezcan momificados. «La crisis ha propiciado el abandono. Pero en estos momentos el mercado empieza a ver la luz y hay interés en invertir en grandes locales», asegura.

De todos ellos, únicamente el Lauren de Gràcia renacerá como cine este mismo año por inciativa de un grupo de empresarios cinematográficos encabezados por el director Ventura Pons. A punto estuvo de convertirse en un supermercado, que ha sido un destino habitual de muchos cines de barrio como el desaparecido Bailèn. Según informa el ayuntamiento del distrito de Gràcia, un nuevo propietario ha tramitado el permiso para realizar «pequeñas obras de mejora» que no afectarán a la estructura.

FANTASMAS CARISMÁTICOS / El Grup Balañá es propietario de varios inmuebles desamparados que en sus días de gloria albergaron carismáticos cines como el Palacio del Cinema, que no se puede derribar porque es un bien de interés urbanístico catalogado por el ayuntamiento con el nivel C. «Tiene una licencia de 1955 para la actividad cinematográfica», asegura un técnico municipal.

El Urgell y el Novedades también son de Balañá. Ambos tienen una calificación 13e, que permite muchos usos. Desde oficinas y viviendas hasta centros sanitarios y gimnasios. «El Urgell dispone de una licencia de derribo parcial y de cierre de aperturas», indica la misma fuente.

En esta misma categoría 13e se encuentran el Nàpols y el Alexandra. La sala de la rambla de Catalunya es propiedad de la sociedad Rambla 90, que está tramitando los permisos para ampliar el hotel Alexandra de la calle de Mallorca. «Aún está verde, pero la reforma prevista ocuparía una parte del aforo del cine, pero no todo. Se harán obras también para otros espacios comerciales con entrada desde la calle», cuenta Carles Borrell, arquitecto que representa a Rambla 90.

La Caldera, centro de creación de danza y artes escénicas, se trasladará próximamente al lugar que ocupaban los cines Renoir de Les Corts, que ya están en obras. «Será un local de ensayo y de exhibición», informa un portavoz del distrito de Les Corts. El espacio que cobijaba los Lauren Sant Andreu es municipal. «El ayuntamiento está negociando con los acreedores de Lauren para que pueda ser viable un proyecto cultural, a poder ser vinculado con el cine. La idea es que una de las antiguas salas se incorpore al SAT-Teatre», señala un técnico del consistorio.

UNA TIENDA EN LOS CASABLANCA / Como pasó con el París, los Casablanca se transformarán en una tienda, destino muy diferente al de los Rex, que al estar calificados como 17/6 se encuentran en un enclave en transformación de uso a zona verde.

Llucià Homs, responsable de la dirección de Promoció de Sectors Culturals de l'Institut de Cultura (ICUB), asegura que el cine sigue siendo un negocio aunque hayan cerrado tantas salas. «El sector vive una regenaración tras la muerte del modelo de más de mil butacas. Y los nuevos usos derivan al espectador a las multisalas», comenta Homs, que insiste en que cada cine que desaparece es una desgracia. «Pero en estos últimos meses la Filmoteca tiene colas y han abierto dos salas nuevas en versión original, Cinemes Zumzeig y Balmes Multicinemes, y se ha recuperado El Boliche».

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