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EL RETORNO DE UN LIBRO CRUCIAL

Una editorial reedita 'Barcelona pam a pam'

Se trata de la icónica guía en la que Cirici retrató las excelencias y las miserias de una ciudad que anhelaba ser turística y que hoy tal vez sufre serlo

CARLES COLS / Barcelona

Una minúscula editorial con sede en Ciutat Vella, Comanegra, ha decidido reeditar una de las más grandes guías escritas jamás sobre la ciudad, Barcelona pam a pam, de Alexandre Cirici. Fue un libro icónico en los años 70, edificado sobre una versión más primitiva que el propio autor escribió en 1952 con motivo de la celebración aquel año en Barcelona del Congreso Eucarístico Internacional, y que alcanzó las 12 ediciones. Desapareció al final de las tiendas, pero su influencia perduró. Barcelona pam a pam es lo que El arte de la guerra de Sun Tzu es a la estrategia militar moderna, lo que Simone Ortega es la cocina española de chuparse los dedos o lo que el Antiguo Testamento es a la historia del arte, es decir, un referente ineludible y una fuente de inspiración. La reedición, pues, es una feliz noticia, pero lo es tanto o más el modo en que se ha llevado a cabo.

Detrás de la publicación está la editorial Comanegra y, en particular, la exconcejala de Ciutat Vella Itziar González, que salió de la política como un hombre bala del cañón, con ruido y éxito de público. Ella, en realidad arquitecta de profesión, se ha distinguido siempre por ser más proclive a la rehabilitación de edificios que a la piqueta, por eso decidió tratar la obra del erudito y polifacético Cirici como si de un monumento se tratara.

«El texto es el original. He revisitado todas las rutas que Cirici proponía y me he limitado a colorear en gris claro aquello que ya no existe», explica. El efecto es delicioso, pues el libro, como una máquina del tiempo, tanto transporta a esa desaparecida «tienda de aspecto medieval» de la calle de Corders «donde se venden campanas», como al ambiente sórdido de la calle de las Tàpies, «un centro de prevaricación y mendigos mutilados».

Barcelona pam a pam, sin embargo, no se convirtió en la biblia del urbanismo moderno por esos retratos a pie de calle. «El mérito de Cirici fue que interpretó como nadie antes lo que Barcelona era, con sus virtudes y sus defectos», subraya González. Efectivamente, esta era la ciudad de los cero millones de turistas. A finales del siglo XIX y principios del XX el centro de la ciudad fue profunda y discutiblemente monumentalizado, pero ni siquiera así los extranjeros mostraban interés en visitar Barcelona. No parecía una gran capital y tampoco ofrecía el ambiente exótico de otras partes de España. Con motivo del Congreso Eucarístico, Cirici aceptó el encargo de Guías Teide de proponer una serie de rutas turísticas por la ciudad, de mayor a menor importancia. «Lo que planteó era inédito hasta entonces y después, he ahí el mérito, ha sido mil veces copiado. Se convirtió en una especie de poema anónimo que todos recitan. Cualquier guía de Barcelona no es más que una adaptación actualizada de lo que Cirici dejó escrito. Increíble», aplaude González.

Fue la revisión posterior, la de los años 70, la que dejó más huella. En su primera obra, Cirici había descrito, a través de sus monumentos, la capital de un país. La segunda vez que puso la ciudad bajo su lupa llegó a la triste conclusión de que en el siglo XIX habían caído las murallas de la ciudad, pero que estas eran solo de piedra, pues perduraban las murallas sociales. Fue entonces cuando Barcelona pam a pam, sin que aún se supiera, iba a convertirse en el manual de instrucciones que los gobiernos socialistas de Narcís Serra, Pasqual Maragall y Joan Clos iban a emplear para sanar Barcelona de sus males.

Las terapias utilizadas a veces fueron cirugía mayor. No le faltan cicatrices a la historia reciente de esta ciudad. Así que Itziar González, tras tratar con mimo la obra original de Cirici y dedicar horas y horas a la búsqueda de negativos originales de Oriol Maspons para ilustrar con preciosas fotografías de época la reedición del libro, se metió de lleno en el pantanoso terreno de revisitar las rutas de Barcelona pam a pam para llegar a conclusiones a las que Cirici jamás pudo llegar, pues lo irónico es que siendo su texto una guía (atípica, pero guía) dejó de publicarse poco antes de que la ciudad comenzara a convertirse en lo que es hoy, el cuarto destino turístico de Europa.

La editorial Comanegra publica así el Barcelona pam a pam original y, en la misma caja, Per no perdre peu, la particular relectura de González, una arquitecta convencida de que la gran capital que describía Cirici terminará convertida, sino lo ha hecho ya, en una simple «marca comercial». En el capítulo dedicado a la Sagrada Família, por ejemplo, retrata en apenas tres líneas el precio a pagar por el auge del turismo. «Allí nos encontramos con la situación paradójica de que los mismo visitantes y turistas que ayudan a construir el templo, contribuyen a desfigurar la riqueza y la diversidad comercial del entorno y hacen impracticables las aceras y las zonas públicas».

Posdata

Salvador Dalí expresó a su manera un día su pictórica admiración por el aire que contenía el cuadro de Las Meninas. Las fotos de Maspons de Barcelona pam a pam tienen algo muy parecido a ese aire que retrató Velázquez. También son así los textos de Cirici, oxigenados a veces, anhídricos, otras. Las apostillas de Itziar González son, por último, una bocanada imprescindible para una ciudad que anda sumergida en su éxito internacional. Lo dicho, una feliz reedición.

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