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Reivindicación de la memoria histórica

Propagador de ideas

Revolucionario de buena planta y discurso fluido, Gómez ilustró los principales diarios barceloneses de izquierdas durante los años 30

HELENA LÓPEZ
BARCELONA

Cuando fue detenido por última vez, en 1947, los grises le pillaron en casa, en la vivienda familiar de la calle de Viladomat, ultimando una exposición que debía inaugurarse -y de hecho se inauguró, pese a su forzada ausencia- un par de semanas después en una prestigiosa galería de arte de la entonces llamada plaza de Calvo Sotelo, actual Francesc Macià. Helios Gómez, nacido en Triana (Sevilla), en 1905, era en aquel entonces un artista e intelectual reputado en la Barcelona de la época con sobrada experiencia entre muros por su curtidísimo historial revolucionario.

Además de por propaganda ilegal, uno de los cargos por los que más veces fue encarcelado este poeta y pintor que lo teñía todo de forma casi inevitable de su activismo político -alguien dijo de él era que era comprometido porque era artista y que era artista porque era comprometido- fue el de asociación ilícita, cargo sorprendentemente de actualidad, igual que lo son sus ilustraciones sobre la miseria en las calles de la ciudad. Gabriel Gómez -su hijo y máximo conocedor de su legado-, muestra esos dibujos destacando, orgulloso, que «mientras otros artistas se dedicaban a pintar al poder», su padre miraba y retrataba al pueblo.

Josep Maria Huertas Claveria contaba en un artículo publicado en este diario la última semana de 1996 que Carles Fontseré recordaba a Gómez como «un hombre atractivo, que tenía mucho éxito con las mujeres, con capacidad de líder e incluso catalanista, pese a su sangre sevillana».

La rebeldía de este artista polifacético -definido en una de sus numerosas fichas policiales como «peligroso y de acción, propagador de ideas»-, se esconde o revela, según la obra, en todas sus creaciones. Una de las más divertidas -sería poco veraz hablar de famoso, dado el injusto trato recibido por el artista y el ostracismo al que ha sido sometido- es una ilustración para el diario La Rambla, del que fue dibujante. El director la publicación le encargó para Sant Jordi la en principio nada polémica ilustración del patrón de Catalunya. Corría el año 1930. A Gómez no se le ocurrió otra cosa que pintar al dragón, víctima de la lanza del santo patrón, con la cara de Alfonso XIII. Fue en ese mismo diario donde Gómez -según explica su hijo-, logró que se publicaran por primera vez en un periódico catalán los poemas de García Lorca. Dibujó también para L'Opinió, L'Hora y La Batalla.

El currículo de este revolucionario es casi tan extenso como la relación de sus pasos por prisión, donde coincidió con personajes tan ilustres como el en aquellos momentos futuro president Companys. Fue uno de los más prolíferos cartelistas de la capital catalana, padre del Sindicat de Dibuixants Professionals de Barcelona. De su etapa en Rusia, destaca el poema Odesa

-publicado en Helios Gómez, poemas de lucha y sueño 1942-1956- en el que trenza desilusión por un amor perdido con el desencanto ante las atrocidades cometidas por el régimen en el que tanto creía.

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