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propuesta con carga simbólica

El equipo de Trias vislumbra el nuevo Parlament en la plaza de las Glòries

Hábitat Urbano también estudia colocar en el centro del área una 'senyera' de enormes dimensiones

El gobierno municipal de CiU pretende convertir el espacio en el kilómetro cero del catalanismo

XABIER BARRENA
BARCELONA

solo, medio tomado por la maleza y punto de apoyo de los indigentes para saltar hacia dentro del recinto vallado del parque, en la plaza de las Glòries Catalanes todavía resiste el monumento que se colocó después de la ultima reforma, en 1992. Dedicado a las 12 glorias catalanas, contiene un texto para cada una de ellas. La duodécima maravilla catalana es El restablecimiento del autogobierno e incluye un fragmento del Estatut de 1979: «La libertad colectiva de Catalunya halla en las instituciones de la Generalitat el nexo con una historia de afirmación». Ante este contexto simbólico, al que no le es ajeno que la plaza es el centro de la capital de Catalunya, la Barcelona de los 3,5 millones de habitantes, y punto de encuentro de sus tres principales avenidas, Diagonal, Meridiana y Gran Via, la idea sale sola. El gobierno municipal, metido de lleno en la homérica tarea de buscar un proyecto para Glòries, pretende ubicar en el espacio el Parlament de Catalunya, según ha podido saber EL PERIÓDICO de fuentes de Hábitat Urbano.

Aclarar que la propuesta está en fase de estudio es ocioso. Todo lo que atañe a Glòries está en ese estado. Pero la lógica acompaña la iniciativa. La lógica política de un partido nacionalista que pretende hacer de Glòries poco menos que el kilómetro cero del catalanismo. Porque esta propuesta sobre el Parlament se acompaña de otra. El izado de una senyera de enormes proporciones que, dicen medio en broma medio en serio algunas voces de la tenencia de alcaldía de Hábitat Urbano, en comparación con la bandera española que Federico Trillo, entonces ministro de Defensa, mandó colocar en la plaza de Colón de Madrid quedará como un simple pañuelo.

UN EDIFICIO PEQUEÑO / Pero lógica también institucional. Solo la galopante crisis ha impedido la ampliación del Parlament en la Ciutadella, un edificio al que se le tensan las costuras. En julio del 2007 se presentó un ambicioso plan de ampliación del antiguo arsenal de la Ciutadella. Para ello, los entonces presidentes de la Generalitat, Pasqual Maragall, del Parlament, Ernest Benach, y el alcalde, Joan Clos, firmaron un convenio que ponía en marcha el proceso.

Eran aquellos tiempos en que se creía todavía que algún día se construiría el zoo marino en el Fòrum, lo que, tras el traslado de las especies afectadas, permitiría ganar el terreno que el recinto dejara. Las obras debían de empezar en el 2009.

CONSTRUCCIÓN ABORTADA / Estaba previsto que la sede parlamentaria creciera en dirección a la calle de Wellington. El plato fuerte de la ampliación era la construcción de un nuevo hemiciclo que permitiera la implantación de la más moderna tecnología a los escaños. Cabe recordar que el actual hemiciclo se construyó en 1932 para dar cabida a 85 escaños y que, en la transición, hubo que ampliarlo para alcanzar los 135.

Y lógica de ciudad. El traslado del Parlament permitiría ganar espacio de parque para la Ciutadella. E incluso, en función de la reforma que se hiciera del zoo, abrir nuevos accesos al parque. Por ejemplo conseguir la conexión del parque con el litoral.

Más beneficios que traería el cambio de emplazamiento del parlamento catalán: dotaría a Glòries de un gran equipamiento que generara actividad y, a buen seguro, atractivo turístico porque el edificio sería icónico.

Por cierto, la primera administración que, en voz baja, se planteó ubicar el Parlament en Glòries fue la última del PSC. Finalmente fue desechado, aún no se sabe bien por qué.

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