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Publicada en El Periódico el día 5 de mayo

BCN brinda con ginebra

El gintónic se convierte en la bebida de moda en la capital catalana, con gran variedad de marcas en las coctelerías

En el Eixample una tienda especializada enseña a paladearlo

PATRICIA CASTÁN

Si hubiera que definir el actual sabor de las noches de Barcelona -al menos de las etílicas-, la ginebra sería el componente esencial. Imprescindible. Las modas, que todo lo abarcan, también teledirigen los tragos. Y si hubo un tiempo en que el ron con cola arrasó, y otro para el whisky con limón, la bebida de moda en la ciudad es ahora, sin duda, el gintónic. Tanto, que los bares y hasta restaurantes crean cartas con las variedades de ginebra, y que en el Eixample ya se ha levantado un templo dedicado a este brebaje, el Gin Corner, donde no solo se venden hasta 110 marcas (la más cara a 67 euros), sino que se realizan catas y cursos para aprender a distinguirlas y paladearlas.

Atrás quedan los tiempos en que esta bebida se asociaba a colonia o alcohol de quemar. Y es que la realidad de sus mil y un sabores responde a que se trate de ginebras, gins o london gin (seca), ya que cada una tiene un matiz en función de su destilado, aromatizantes, tipos de nebrina... Todo un mundo en el que Mike Cruickshank sumerge a los adeptos. Este escocés abrió hace seis años en el barrio de Sant Antoni el Xixbar, donde el gintónic era al local lo mismo que el vino consagrado a la comunión dominical.

Ritual de éxito

El éxito fue tal que hace unos meses se quedó con el local anexo (en Rocafort con Tamarit) para abrir una tienda de ginebras (de 17.00 a 22.00 horas), cuyos evocadores escaparates hacen detenerse al viandante. Dentro se alinean el centenar de propuestas, ordenadas por procedencias y colores, con una iluminación que les otorga un punto mágico. «La gente busca asesoramiento para la compra y también vienen profesionales de restaurantes a aprender», explica su instigador, en cuyo bar recrea el ritual de perfumar la copa con corteza de limón, tras profundizar en la técnica imperante en el País Vasco, cuenta.

Aunque el contundente bebedizo se inventó en Holanda con motivo medicinal y luego arrasó en Inglaterra en los brindis de las tropas, con el tiempo se ha ido sofisticando asociada a distintos cócteles. Hoy en día, en distintos bares y coctelerías, como el Dry Martini, el Ideal (con barman campeón de España incluido), el Boutique Bar del Hotel Ohla (con campeón 2009), el Coppelia y un sinfín, confirman el tirón del gintónic y los mil y un rituales que lo aderezan. En el Banker's Bank, del Hotel Mandarin, la carta incluye 30 marcas de gin y en toda coctelería que se estrene -negocio de moda en la ciudad- esta bebida blanca tienen un papel protagonista. Tal es el boom que los restaurantes ya calzan las ginebras en su carta de postres, como colofón, como el vasco Maitea, donde se ha impuesto cerrar la noche mezclándolas con una buena tónica.

«Según la persona y sus gustos le ofrezco una más seca o aromática, con un punto dulce o cítrico, con más o menos destilaciones», relata Mike en Gin Corner. Dice que ahora se lleva pasada por barrica y ultima catas por procedencias, de Escocia a EEUU -ahora el mayor productor-, aunque Francia pisa fuerte y hasta Catalunya tiene digna representación. Por el momento, imparte dos cursos al mes de sabores antiguos y modernos en el coqueto altillo de la tienda.

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