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Entrevista con el historiador y autor del blog 'les altres barcelones¿

Daniel Cortijo: «Barcelona es conocida porque responde ante las injusticias»

CRISTINA SAVALL
BARCELONA

Las piedras hablan y el historiador Daniel Cortijo lo sabe. Las observa, escucha y así recolecta anécdotas y leyendas que nutren el libro Històries de la història de Barcelona y una próxima entrega en la que ahora está trabajando. Esta tarde imparte una ponencia en la Biblioteca Vapor Vell dentro del ciclo que lleva el mismo nombre que su visitado blog: Les altres Barcelones.

-La primera conferencia del ciclo se tituló La invención del barrio Gòtic.

-Hasta el siglo XIX no existía. Hubo controversia: unos querían un barrio renacentista y otros gótico. Manuel Girona financió en 1882 la fachada de la catedral, cuyas obras se habían parado en el siglo XV. Respetaron su arquitectura neogótica y así decidieron que todo el barrio coincidiera en el mismo estilo. A principios del siglo XX, las obras de la Via Laietana conllevaron el derribo de palacios góticos que los engancharon como piezas de Lego a lo que ahora consideramos el barrio Gòtic.

-En su blog asegura que no fusilaron a curas en la plaza de Sant Felip Neri.

-Hay guías titulados que recorren el barrio Gòtic creyéndose todas estas invenciones. Lo que parecen agujeros de balas en el muro de la iglesia de Sant Felip Neri es consecuencia del daño causado por los bombardeos de fascistas italianos en 1938. Destruyeron todos los edificios de la plaza menos la iglesia. Lo que no se ha olvidado es que murieron 21 niños refugiados en el subsuelo de esa plaza durante esos ataques.

-La charla de hoy, Barcelona bruta, está dedicada a las costumbres escatológicas. ¿Da para tanto?

-En Barcelona abundan los lugares con nombres escatológicos: desde los riachuelos Cagalell y Merdançar,a las calles Cagar-hi y Tifella. Además, los barceloneses tenían la costumbre de tirar orinales llenos a las procesiones que pasaban debajo de sus balcones. Ahh... y cuando vaciaban los pozos negros de materia fecal, había catadores de acidez para valorar la calidad del abono. Eso solo se podía saber catándolo con el dedo.

-¿Un edificio enigmático?

-El número 29 de la calle de Joaquim Costa. En el entresuelo vivía Enriqueta Martí, más conocida como la vampira de la calle de Ponent. Se dedicaba a secuestrar niños, los prostituía o los asesinaba y con las grasas cocía un ungüento que vendía a la burguesía asegurando que curaba la tuberculosis. Cuando en 1912 la descubrieron derribaron las paredes de todos los pisos en los que había vivido y encontraron huesos y cabelleras. Es real, no es leyenda. El hundimiento de Titanic eclipsó la noticia.

-¿Qué le hubiera explicado a Woody Allen sobre Barcelona?

-Que Barcelona siempre se ha promocionado como pacífica, pero que fue la ciudad más rebelde del siglo XIX. Hoy Barcelona se ha situado en el mapa como un lugar que responde ante las injusticias.

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