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Entrevista con el diseñador industrial

André Ricard: "El globo del diseño a toda costa ya ha estallado en Barcelona"

CRISTINA SAVALL / Barcelona

André Ricard (Barcelona, 1929) es un icono del diseño internacional tanto por su faceta teórica como creativa. Casa Decor le dedica estos días una retrospectiva.

-¿Qué centra su interés ahora?

-Sigo escribiendo libros. Participo en seminarios e imparto conferencias. Mi labor es más divulgativa. Me gusta compartir mis experiencias con los futuros diseñadores.

-¿Los encargos vienen de fuera?

-Y de Barcelona. La proximidad es importante. Hablar con el cliente es vital. No obstante, algunos proyectos destacados han venido del extranjero: la copa del mundo de hockey sobre hielo, relojes suizos, el pebetero del Museo Olímpico de Lausana y los frascos de perfume para Carolina Herrera y para Paco Rabanne.

-¿Por qué se identifica a Barcelona con el diseño?

-En 1960 surgió el movimiento más importante de España: Associació de Disseny Industrial del Foment de les Arts Decoratives (ADI FAD). Hace 50 años, todo ocurría en Barcelona.

-Casa Decor dedica una exposición a su obra y a la de Miguel Milá.

-Es medio siglo de amistad y de admiración mutua. No ha habido nunca una nube. Existe el proyecto de trabajar juntos. Coincidimos en que la utilidad es esencial, en no hacer productos elitistas, que sean cotidianos, de calidad, pero nuestros estilos son muy diferentes. La no uniformidad, la diversidad es saludable.

-¿Barcelona está perdiendo muchos diseños de antaño?

-En los años 80 hubo un boom. El globo ha estallado. Por suerte, se ha refrenado el diseño a toda costa. Ahora es menos llamativo, se hacen menos locuras. Lo bien diseñado es discreto, pasa más desapercibido, pero cumple mejor su objetivo.

-¿Cuál es el diseño más importante creado en Barcelona?

-No es mío, son las vinagreras de Rafael Marquina. Las creó en 1961 y se han quedado para siempre.

-Como su cenicero Copenhague.

-Sí, pero algún día dejaremos de fumar, pero no de consumir aceite. Al igual que la lámpara de Milá son diseños antiguos de la época heroica. Trabajábamos sin ningún apoyo institucional y gracias a la iniciativa privada. Nadie se acuerda, pero en esa época cuando nos reuníamos más de cinco teníamos que pedir un permiso a la autoridad. En el ADI FAD, siempre estábamos en la ilegalidad.

-Su antorcha olímpica sigue muy buscada por internet.

-Se valora, me parece estupendo. Es un fetiche. Los Juegos Olímpicos lograron cambiar Barcelona. Desde entonces está más abierta al mar. La viabilidad, la transformación urbana y el recuerdo extraordinario están ahí para quedarse. Epi llevando la antorcha en el estadio es un momento cumbre de mi vida.

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