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REHABILITACIÓN DE UNA ESTACIÓN DEL SUBURBANO BARCELONÉS

La parada de metro de Liceu no recuperará los rótulos forjados

El PP y entidades cívicas critican el incumplimiento del compromiso municipal

TMB asegura que la solución cumple la normativa y respeta la estructura original

ALBERT OLLÉS
BARCELONA

Pese a que se prolongó durante tres años, la reforma interior y exterior de la parada de metro de Liceu ha quedado incompleta. Al menos eso opinan varias entidades ciudadanas y el grupo municipal del PP, que aseguran que el ayuntamiento ha incumplido el compromiso de conservar los forjados que decoraban las dos bocas de acceso en la Rambla.

La empresa pública de la Generalitat Gisa y Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) iniciaron en el 2005 una profunda rehabilitación de la histórica estación, inaugurada en 1925. En una primera fase se instalaron dos ascensores de acceso y, posteriormente, se ejecutó la reforma arquitectónica. Esta fue compleja por el reducido tamaño de la estación --tiene los andenes más pequeños de la red-- su antigüedad y ubicación. Durante las obras se hallaron incluso restos arqueológicos.

Según los denunciantes, la reforma exterior contemplaba inicialmente la eliminación de todos los forjados, tanto los de las barandillas como los pináculos y los rótulos luminosos. Estos destacaban por su inspiración modernista, que evocaba las famosas paradas de estilo art nouveau del metro de París, y por incluir el anagrama de la compañía Gran Metro de Barcelona (GMB), responsable de la construcción de la primera línea de ferrocarril metropolitano de la ciudad, entre la plaza de Catalunya y la de Lesseps (1924), y su posterior prolongación hasta Liceu. Esta parada se había convertido, con el paso del tiempo, en la última que conservaba esa decoración, lo que originó una campaña ciudadana para reclamar su restauración.

VIDRIO Y ALUMINIO

Los forjados se retiraron y la parada se hizo con los elementos estándar del resto de la red: barandillas de vidrio y aluminio y rótulos con nuevo diseño y anagrama. Sin embargo, el ayuntamiento aceptó finalmente recuperar los elementos originales, aunque adaptándolos a la actual normativa. Y ahí es donde está el quid de la cuestión, ya que lo único que se ha repuesto han sido las barandillas y el símbolo de GMB. Según fuentes de TMB, el resto de elementos incumplen los parámetros técnicos y de seguridad. También ponen en duda el verdadero valor patrimonial de los forjados. "No son modernistas, ni tampoco resisten comparación artística alguna con el referente de París", explican.

Los defensores de la restauración íntegra reconocen que eran una "reproducción," pero matizan que se habían consolidado como un "icono" de la ciudad. Alberto Fernández Díaz (PP) comparte ese extremo: "Representan la imagen tradicional de la Barcelona artística y forman parte de la personalidad de la Rambla".

La rehabilitación interior, a la que TMB quiso darle un tratamiento especial por su simbolismo, tampoco se ha concluido como estaba previsto. El proyecto incluía entre los nuevos plafones de diseño, con hojas de plataneros dibujadas, imágenes que aludían a edificios emblemáticos de la Rambla (la ópera, la Boqueria, la plaza Reial o la Virreina). Sin embargo, estas vitrinas se han acabado ocupando con anuncios publicitarios. Según TMB, se trata de una solución provisional, a la espera de una segunda fase, aunque esta no tiene una fecha concreta.

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