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LOS PROBLEMAS DEL PALAU

El Barça mira al mercado para frenar una crisis profunda

La directiva aprueba un plan de choque para cortar la racha negativa tras cuatro derrotas

Luis Mendiola

Hanga y Navarro reciben instrucciones de Sito Alonso.

Hanga y Navarro reciben instrucciones de Sito Alonso. / SPORT

El Barça se ha instalado en una crisis deportiva de impredecibles consecuencias, que apunta al técnico Sito Alonso y a la que no escapan tampoco algunos jugadores de la plantilla azulgrana, visiblemente señalados como el base Paul Pressey o el escolta Peteri Koponen. El preparador madrileño mantiene, por ahora, la confianza de la directiva. «No se nos ha pasado por la cabeza su relevo», aseguran fuentes del club, que rastrea el mercado en busca de un refuerzo, una de las principales medidas en un plan de choque urgente para frenar la caída. Pero parece evidente que la continuidad de Sito quedará ligada a los resultados de las próximas semanas.

El Barça afronta dos encuentros cruciales esta misma semana y el futuro de Sito se escribirá en  función de los resultados. El equipo azulgrana recibe este miércoles al Unicaja de Málaga en el Palau, en la 13º jornada de la Euroliga, y dos días después jugará en la cancha del Baskonia. Tanto como los resultados, los responsables del baloncesto azulgrana, Albert Soler, director de deportes profesionales, y Nacho Rodríguez, mánager de la sección, esperan que se produzca un cambio en la dinámica colectiva.     

Bloque sin consistencia

Desde hace unas semanas, el Barça transmite una imagen muy discreta, a través de un juego irregular, en el que sobresale su vulnerabilidad defensiva. Es un bloque sin consistencia, falto de liderazgo y de pegada y que ha ido perdiendo la confianza conforme se acumulaban las decepciones. Las caras de los jugadores son un reflejo de esa falta de sintonía que se aprecia en la pista y que el capitán Juan Carlos Navarro reconoció  tras la derrota europea en la cancha del Madrid. «Se ha de trabajar para levantar esto y ganar este domingo en el Palau pero no es fácil porque ahora mismo no tenemos mucha confianza», explicó.

La derrota frente al Gran Canaria el pasado domingo en el Palau, con tres jugadores formados en la cantera barcelonista en sus filas (Oriol Paulí, Xavi Rabaseda, Marcus Eriksson)  vino a confirmar esa valoración de Navarro, expuesta también por Pierre Oriola, uno de los capitanes de la plantilla barcelonista: «Cada uno intenta hacer la guerra por su cuenta y ser el héroe», dijo tras la derrota frente al Fenerbahçe en la competición europea.

Peor que hace un año

El revés vivido este domingo frente a los hombres que dirige Luis Casimiro es  el cuarto consecutivo del equipo, el sexto sufrido en el Palau  Blaugrana (tres en Euroliga, tres en la Liga Endesa) y el 12ª de la temporada en 24 encuentros, números peores (aunque no sensaciones) que los vividos en la etapa de Georgios Bartzokas en el banquillo a estas alturas (14 victorias, 10 derrotas), que fue considerada como una de las peores de la historia del club. 

Ni el juego ni los resultados están acompañando al Barça, incapaz de alcanzar el rendimiento que se le supone a una plantilla construida este mismo verano con una importante inversión económica y también con nombres de peso, al menos sobre el papel, para salir de la travesía por el desierto de los últimos tres años, saldados solo con un título menor: la Supercopa 2015. 

Hay nervios y preocupación en las oficinas del cub a causa de una dinámica negativa a la que nadie encuentra explicación. «Yo también me pregunto por qué este cambio en tan pocas semanas, antes éramos una montaña rusa, pero ahora llevamos dos o tres partidos en que tenemos una sensación diferente a lo habitual», admitió el propio Sito Alonso después del partido frente al Gran Canaria.

La llegada de Sito como nuevo responsable técnico tras su paso por el Baskonia y la incorporación de siete jugadores (Heurtel, Pressey, Hanga, Sanders, Moerman, Oriola, Seraphin) sirvió para cambiar la dinámica e iniciar la temporada con cierto optimismo después de tres años prácticamente en blanco. Pero cuatro meses después, las sensaciones no pueden ser peores. 

«La solución pasa por cambiar diferentes situaciones del equipo, sobre todo la mentalidad», remarcó el técnico barcelonista. «Al principio teníamos la mentalidad de querer construir algo ilusionante y a la mínima que tenemos un problema creemos que lo vamos a solucionar sin trabajar. Antes ganábamos, y de forma clara, a equipos como Panathinaikos, Olympiacos o Maccabi. Ahora la situación se ha invertido y parecemos un rival fácil. En mi opinión, es un tema de mentalidad, de si estás preparado o no para sufrir. Las excusas son para pobres».

El técnico, que apenas cuenta con jugadores jóvenes como Kurucs o Vezenkov, se reunió con los capitanes de la plantilla (Navarro, Tomic, Oriola) la pasada semana para conocer el estado anímico del grupo y podría plantear algunos cambios de rol en el grupo en busca de una reacción. 

Lo que es seguro es que el club tiene decidido ya incorporar un refuerzo, un base o un escolta, por la escasa adaptación de Pressey, y el bajo rendimiento de Koponen, que debía jugar un papel fundamental, y a quien no utilizó ni un minuto frente al Gran Canaria. Cuando le preguntaron a Sito si la razón de que no jugara era una lesión respondió: «Sí, tiene la misma lesión que después del partido del Madrid, que hizo muy mal partido».

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